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Archive for the ‘literatura’ Category

Patria – Fernando Aramburu

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El vil asesinato de Miguel Angel Blanco del que se cumple estos días el aniversario terminó por quitar de la sociedad vasca la venda del miedo y/o la ceguera que los sostenía. ETA aparecía desnuda tal como era, un grupo de paletos que mataban por inercia, porque no sabían hacer otra cosa y que no pintaban nada en ningún propósito de sociedad. Cuando programas de humor tipo Vaya Semanita comenzaron a hacer humor con la banda se certificó lo que se sabía en la calle, que estaban finiquitados, algo que incluso ellos terminaron por entender aunque les llevara su tiempo, después de todo la banda se nutria del matón de la clase, no del listo.

ETA dejó un reguero de sufrimiento inútil, pero poca ficción. El tema en si no admite muchas dobles interpretaciones, la banda era un depósito de descerebrados violentos que encontraron en el nacionalismo cerril cobertura para dar rienda suelta a su desviación y en diversas instituciones el armazón logístico para mantenerlo: los chavales que ahora acaban en hermano mayor en el país vasco en los 80 se hacían abertzales y encima les aplaudían. Eso, en ficción, no da para mucho. Además como buenos paranoicos siempre mostraron un celo bastante concienzudo para todo lo que les aludiese, no dudando en amenazar de manera directa o indirecta a cualquiera que trabajase sobre ellos y no proyectara la imagen deformada que de si mismos tenían, igual que amenazaban a periodistas o políticos no afines. El resultado, un puñado de películas (Los días contados, Yoyes) rodadas entre veladas y no veladas amenazas, no muchos mas libros y poco más, poco reflejo considerando el espacio mediático ocupado.

Una vez ETA cesó su actividad criminal, era cuestión de tiempo que llegase la avalancha, de la que Patria, el pelotazo editorial de la temporada puede considerarse una avanzadilla. Viendo lo sucedido con la guerra civil me temo que el tema apestara en no mucho.

Vamos con Patria. Lo primero que llama la atención es un estilo bastante molesto. Esta bien eso de la frase corta y contundente, pero aquí parece que la frase, más que corta o concisa, ha sido recortada. A veces uno se detiene con la sensación de que se ha comido varias silabas. El siguiente elemento molesto es el uso de ese lenguaje coloquial. Cinco horas con Mario puede haber sido una de las obras mas dañinas para la literatura en español. El intento de buscar la cercanía a través de la coloquialidad es arriesgado, la distancia entre lo autentico y lo caricaturesco es pequeña y no todos los escritores son Delibes. Aramburu desde luego no lo es. El uso del lenguaje de Aramburu es pobre, y rara vez creíble.
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Pasado el trago del estilo, que en varias paginas deja de molestar (igual que el pie de uno termina por olvidarse de la china que se le metió en el zapato si no hay oportunidad de descalzarse), nos encontramos con las protagonistas. Dos señoras de cierta edad que en un tiempo pasado fueron amigas muy cercanas y que siguieron vidas paralelas hasta que ETA se cruzó en su camino y ahora no se pueden ni ver. Una es viuda de un empresario asesinado en un atentado y otra madre de un etarra que cumple condena en el puerto de Santa María. El planteamiento a priori nos acerca mas a una sesión de sobremesa de Antena 3 que a algo mas ambicioso y efectivamente anticipa lo que viene, sucesión de directos al hígado: Por si no fuese suficiente esa declaración de intenciones, la familias la completan por el lado de la madre del etarra una hija parapléjica enamoriscada en tiempos del hijo de la otra, un medico con problemas de alcohol entre otros, todos miembros a su vez de familias desestructuradas se imagina uno que por el tema de marras. Si, falta el niño ciego al que le han robado el canario y puesto un calcetín relleno en su lugar.

Los personajes son planos, simplones, carentes de sorpresas y desarrollo. De su planicie se deriva que muchas situaciones se tengan que resolver por el derrepentismo. Clave es la conversión de la madre del etarra al batasunismo. Una semana las dos amigas pasean por Donostia comiéndose unas porras y hablando de sus cosas y escapan de una manifa con la que se cruzan. A la siguiente la madre del etarra en el mismo escenario le dice a la amiga que se unan a la manifestación. De repente es batasuna, ha tomado partido por el hijo, deduce la sagaz futura viuda. En realidad todo sucede así, el empresario asesinado es bueno de regalar chuches a los demás, el hijo etarra es un matón de libro que acaba siendo malote (vale, esto es plausible). En general el desarrollo de tramas y personajes hace que uno busque el perfil del autor para cerciorarse que tiene mas de veinte años y aquí no estoy exagerando, yo lo hice y lo digo sin exagerar, el libro tiene esa edad mental, incluso menos.

Otro factor molesto es el uso del flashback, igualmente, al mas puro estilo drama de sobremesa telecinquero. La madre etarra mira una pulsera y le teletransporta la historia de la pulsera, quien no esta viendo el plano de la protagonista mirando al infinito?, después del periodo de gracia, por estas y otras razones, la sucesión de facepalms es continua y cada vez mas frecuente hasta el facelpalm final.

Como podemos suponer si hemos llegado hasta aquí Patria no es el libro definitivo sobre ETA, (no diré conflicto, era una panda de asesinos patéticos), no es ETA nació en un seminario, ni cuenta mucho de ETA, ni descubre nada sobre sus efectos en el país vasco o las victimas. Ni siquiera es un libro donde ETA juegue un papel clave. Podríamos sustituir el atentado por un atropello a un ciclista por un conductor borracho y aparte de unas cuantas decenas de paginas la cosa podría tirar igual. Patria es un drama marujil que podría firmar cualquier reportero televisivo (que parece padecen fiebre literaria) y que, al igual que hicieron tantos políticos miserables durante décadas, sacan rédito del la truculencia etarra sin el menor rebozo.

Patria es víscera, marujeo, melodrama barato y cartón piedra (lo que posiblemente explique el pelotazo comercial). Espero que no marque el camino de lo que se avecina, aunque para ser sinceros dudo que sea una tendencia que me vaya a atrapar. Lo peor de Patria es que alguien piense que le ha ayudado a comprender mas lo sucedido durante ese periodo oscuro. Tendrá que comenzar por desaprender lo aprendido si el interés es genuino.

Written by Anónimo

julio 5, 2017 at 9:58 pm

El nombre del viento – Patrick Rothfuss

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Lo bueno de vivir en un país sin verano es que uno no tiene que aplazar las lecturas veraniegas, ya saben, lecturas ligeras de quita y pon que enganchen lo suyo y no recalienten la cabeza. Las puede leer perfectamente en diciembre, marzo o incluso en julio, esperar no merece la pena.

El nombre del viento es una novela de Patrick Rothfuss relativamente reciente, 2007, que nos trae la historia de Kvothe, también llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes, un tipo que se las sabe todas en una sociedad de corte medieval y que leo por aparecer en casi todos los rankings recientes de mejores obras de fantasía medieval (genero ligero, poco nutritivo y que se puede leer a trompicones, en el autobús o mientras esta uno en una sala de espera)

¿Esta justificada tan buena fama?, ¿se puede codear con Juego de Tronos, Harry Potter o incluso el señor de los anillos?, ¿hasta donde llega la hype y donde la realidad?.
Pues bien, no, no es la polla en vinagre, de hecho ni siquiera es fluida o yo no la comencé a leer con fluidez hasta que el personaje llega a la Universidad (pocas veces llega a provocar un ritmo de lectura trepidante), y eso debe andar por un tercio de un libro de unas 700 paginas lo que debe ser un pecado para este tipo de obras. Eso no quiere decir que sea malo o pobre de solemnidad, algo que habrá que decidir cuando se cierre la trilogía, pero al menos el primer volumen se dedica casi en exclusiva a generar expectación y la cosa es algo rutinaria.
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Vayamos por el principio, Kvothe es un muchacho que viaja con una troupe de feriantes de la cual su padre es el jefe (claro). Allí conoce a un arcanista que pronto repara en la inusual inteligencia del zagal y le va enseñando cosillas (y por cosillas no me refiero a la pilila u otras guarrerias). La vida es apacible yendo de pueblo en pueblo ofreciendo su arte hasta que un dia, tras despistarse por ir a coger setas, vuelve y encuentra que su troupe ha sido asesinada al completo por unos seres misteriosos. Solo en el mundo, Kvothe comienza sus aventuras en una nueva realidad más adversa y menos amable donde, como podemos suponer, no querrá dejar las cosas así como así y buscara vengarse. Para consumar su venganza lo primero que hará, lean atentos jóvenes ninis, es no descuidar su formación y hasta ahí justo llega este primer volumen, hasta sus primeros ciclos en la universidad.

El entorno esta bastante bien conseguido, de hecho puede ser lo mas conseguido, y el elemento sobrenatural, disfrazado de pseudo conocimiento arcano no chirría. El personaje central es algo cargante, tan pronto deslumbra a los profesores con su descomunal inteligencia, que atrae a la cachonda de la novela con su desbordante ingenio. Igual hace gala de su dominio de sus artes escénicas de su habilidad para el canto o para obnubilar a un publico exigente con su dominio del laúd que pierde el sentido invocando a las fuerzas de la naturaleza sin aprendizaje previo. Tal vez se haya pasado de sobradete con el muchacho, se puede criticar, algo que redunda en la empatia que puede generar en el lector o en la tensión de las tramas (al final se sale con la suya)

El libro no va de momentos épicos o batallas legendarias, no es El señor de los anillos, ni Juego de tronos (al menos de momento). Tal vez y pese a que los fanáticos del libro se ponen de uñas la referencia mas cercana (sin ser sospechosamente parecidos) sea Harry Potter. Hay magia (arcana en este caso), el personaje esta marcado por el asesinato de sus padres a manos de un ente malvado del que busca venganza, va a una escuela de magos/arcanos donde es un pauper y sobrevive a base de ingenio, despierta simpatías y antipatías entre el profesorado por sus capacidades, tiene un antagonista de entorno acomodado que envida la popularidad que genera, posee habilidades que desconoce o no controla (Harry hablaba parsel y este convoca al viento) y por su puesto, por torcidas que sean las cosas, las circunstancias se alinean siempre para salir airoso, a veces también con 50 puntos a favor de Gryffindor en el último minuto. No diré que hay copia ni inspiración, pero indudablemente en este primer volumen hay más de un lugar común.

Tal vez la diferencia más significativa es que Harry es un adolescente y la historia se cuenta desde el punto de vista adolescente y la historia de Kvothe la cuenta un señor mayor que regente una taberna (con una memoria prodigiosa, es capaz de recordar lo que paga por una manzana 30 años después), por lo demás tampoco creo que el publico objetivo sea muy diferente, es decir, no veo ningún inconveniente para que un chaval de 12 años no pueda leer este libro, no hay tetas, ni sangre, ni va a generar reflexiones que puedan escaparse de la mente de un crió de esa edad.

En conclusión, un libro de entretenimiento que puede estar lastrado por lo lo intocable del personaje principal, por que los personajes rara vez se salgan de la planicie (los malos malos, la heroína es esquiva y por supuesto guapa a rabiar) y por que las tramas tienden a ser tan previsibles como un culebrón sudamericano. Salvo por el elitismo propio del lector de este genero (lo que es mainstream deja de ser cool) y que el autor consiga superar las altas expectativas que va generando dudo que sea una obra cumbre del genero, aunque si una disfrutable si uno no exige mucho. Recomendable sobre todo para quienes gusten de la sensación de hacer un mohin y decir que el libro molaba mas cuando hagan una adaptación en forma de serie o cine con un Kovthe de genero femenino o albino, que es lo que se lleva ahora.

Written by Anónimo

julio 3, 2017 at 10:09 pm

Cuando la araña maulla

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Cuando la marca que gastas de galletas o chocolatinas o cualquier otro producto anuncia que va a cambiar el envoltorio de sus productos, lo recomendable es comprobar que el cambio no haya supuesto un adelgazamiento de la chicha. Suele ser uno de los trucos más viejos del libro, el paquete tiene otro diseño, ocupa lo mismo, pero se han perdido 100 gr por el camino sin reducción de coste asociada.

Los periódicos no son otra cosa que productos, y también la metieron doblada cambiando información por opinión. La multiplicación de medios, la disminución de los ingresos tanto por venta como por inserción publicitaria y la conveniencia están detrás de la explosión de la opinión, como el aceite de palma, es tan barata y tan versátil que cuesta encontrar productos que no lo incluyan.

La ventaja de opinión ya se ha comentado, es maleable, flexible y puedes contratar a tus amigos. Por ejemplo, si eres el jefe de la redacción y un poco culé al día siguiente de que el Madrid gane la copa de Europa puedes decirle a otro culé que hable de que los triunfos deportivos no ocultan el perfil mafiosillo de Florentino. Si, estas admitiendo y recogiendo el hecho noticiable y no se te puede acusar de faltar a la verdad, pero lo haces para darle el enfoque que te sale del cipote, que es lo que cuenta, todo ello a costes bajos. Además la opinión fideliza mas que la monda y lironda realidad, el lector entra a leer a quien le cae bien (que viene a ser el que piensa como el) o al que repudia (lo contrario) mientras que la información pura y dura es eso, información, incolora, insabora e insípida.

Esta profusión ha traído una cierta democratización al asunto. No hay tanto personaje con opiniones reseñables como para llenar todo, por eso aparecen perfiles de todo tipo, desde presentadores de televisión a músicos ni siquiera de primera fila, como las narices sobra decir, todo el mundo tiene una. Si antes competían gentes ilustres que salvo excepciones sonadas procuraban no pisarse la manguera, ahora se pone a competir a profesionales consagrados con advenedizos o gente de perfiles mucho menos nobles sin que los primeros necesariamente ganen, muchas veces ni tienen opiniones más interesantes o ni siquiera se expresan mejor.

Otro efecto derivado es la necesidad de llamar la atención. Ahora, a diferencia de cuando eramos analógicos, no basta con ser Don Fulano, ganador del premio literario de la piruleta, para que la gente te haga caso. Ahora puedes publicar algo y comprobar en poco tiempo el grado de respuesta y si no interesas, no interesas, puedes tener un curriculum florido, pero si no generas clicks tarde o temprano tendrá consecuencias, ya no hay barra libre para la disciplente intrascendencia.

Una de las herramientas para el opinador attention whore que ya comentamos es el sostrismo, es decir, la gañanada con efecto, que no deja de ser una forma de la provocación. Otra forma de provocación igual de fácil es meterse con colectivos de tradición beligerante, de los que sabes que van a responder y que van a encontrar otros opinadores que entren al trapo para montar un circo mediático con tuiters para arriba y para abajo de defensores y atacantes. Para lograr alboroto solo hay que meterse con feministas, gays, amigos de los animales, veganos o atentar contra la razón y defender que las vacunas generan autismo si a uno no le importa exponerse como idiota en el proceso.
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Lo importante es que cuanto mas activos sean los grupos a quienes pisar el juanete mejor. Por supuesto uno no puede caer en el insulto simple, debe exponer, de manera más o menos razonable, una postura que admite como políticamente incorrecta, pero fundamentada. Incluso la opinión puede ser perfectamente valida y cierta, pero entonces para lograr el efecto hay que seleccionar el momento en el que lanzarla antes de sentarse y disfrutar de la algarabía generada en medios y redes, que, al igual que la lucha libre, o las riñas de telecinco, no dejan de ser ficción, carecen del menor efecto en el mundo real y que solo sirven para mantenernos en estado de permanente cabreo inofensivo (distrayéndonos eso si de otras cuestiones de mas enjundia).

Un ejemplo lo tenemos esta semana con Marias, a quien se le ve ultimamente bajando demasiado al lodo como para pensar que son torpezas casuales y que parece querer apropiarse de otro termino de moda, pollavieja cuestionando la calidad literaria de Gloria Fuertes. En primer lugar no existe un baremo preciso para medir la valía literaria de nadie, menos aún si hablamos de poetas por lo que cualquier intento de rebatir estará condenado a ser inútil. Pero estoy de acuerdo en que Gloria Fuertes no jugaba en la liga de Miguel Hermandez o Rosalia de Castro. Mi argumento es simple, si hay una cosa jodida de ocultar, menos en un personaje público aunque se escude en una caricatura, es el talento: si Gloria Fuertes hubiera sido la polla en la poesía (observese mi poderío literario), simplemente nos habríamos enterado. La búsqueda de talento literario en gente insospechada es un deporte tan practicado que se ha llegado a encontrar en alguno que ni lo había olfateado.

Por tanto coincido con Marias, nadie le hizo luz de gas por su condición de mujer o lesbiana o ambas. Pero que eso me parezca evidente, no quiere decir que me parezca relevante, quiero decir, ¿cual es la necesidad de señalarlo? ¿que gana diciendo Marias que Fuertes era una poeta de segunda?, ¿tanto le escuecen los halagos que esta recibiendo en su centenario? ¿Se imaginan a Cristiano Ronaldo diciendo que Carmelo era un futbolista mediocre?, e hilamos más fino, ¿cual es la necesidad de opinar sobre ello en un clima de feminismo enfurecido que el mismo ha atizado y en la semana del orgullo gay?, y en las respuestas a esas preguntas todo queda clarificado, el sabrá si es mero entretenimiento mezquino o la cosa le sale a cuenta.

Written by Anónimo

junio 26, 2017 at 10:18 pm

Formas de volver a casa – Alejandro Zambra

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Con el paso del tiempo uno desarrolla sus prejuicios lectores. Un prejuicio no es más que un atajo con el que tu cerebro, de naturaleza perezosa, trata de ahorrarse tener que procesar de algo donde reconoce patrones. Por ejemplo, si uno ha tenido malas experiencias con 5 pelirrojas, el cerebro desaconsejara probar con la sexta. Por supuesto la sexta puede ser el amor de tu vida, el cerebro no es adivino, solo da consejos basados en patrones anteriores.

Mis prejuicios lectores no son muchos, pero abarcan bastante. Por ejemplo, no leo zafonadas, no leo novela histórica, quemaría en una chimenea si tuviese cualquier novela de la guerra civil, y no leo literatura sudamericana contemporánea. Manías.
Mi opinión es que desde la segunda mitad del siglo pasado, con leer a los grandes nombres (Borges al que se puede colocar en cualquier espacio temporal, Cortazar, Garcia Marquez, Rulfo y cuatro más entre los que NO está Bolaño ni por asomo) es suficiente. Ello no es impedimento para que cada cierto tiempo la industria editorial insista en colocarnos al siguiente fenómeno editorial , la literatura sudamericana sigue teniendo predicamento, o igual simplemente tiene mercado.
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Leo a Zambra después de que un tuitero diga que con un libro suyo ha vuelto a esa costumbre tan entrañable de anotar frases o párrafos de un libro que nos gustan. Pienso que tengo un archivo lleno de citas en algún sitio, aunque imagino que esta en diskette y el formato word perfect, que chanaba mucho mas que el word, asi que creo que seria complicado recuperar aunque tampoco lo creo necesario. La trapera a la memoria ha hecho su efecto y me dispongo a leerlo, si uno no puede fiarse de un tuitero anónimo, en que mierda de mundo vivimos.

A las 10 paginas comprendo el error. Es la misma mierda de siempre. No se entienda mal, como puede esperarse está bien escrito y todo eso, solo que es la enésima revisión de los mismos lugares comunes, empeorado por el estigma de pertenecer a la generación nocilla mención a Chespirito incluida. Misterio de tres al cuarto que no pasa de malentendido, el peso de las dictaduras, narración a granel del bote de escritor sudamericano, lo mismo de siempre. Uno tiene la molesta sensación de estar tragando comida masticada por otro. No hay sabores nuevos, no hay una voz propia ni sorpresas, todos los trucos son de dominio público y desde hace tiempo. Es literatura tributo, apañada, con buen dominio del escenario pero copiada y deudora de un universo cerrado y demasiado reconocible.

Al menos es breve.

Written by Anónimo

mayo 11, 2017 at 9:23 pm

El sostrismo.

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Del panorama periodístico actual se pueden afirmar varias cosas sin temor a equivocarse. Sobran medios de comunicación, sobra opinión y es imposible darle un repaso a la prensa sin tener la noción de que todas las cabeceras tratan de colarte alguna bola.

La sobreabundancia de columnas no hubiera supuesto un problema en el pasado. Nadie sabia cuantos lectores leían a quien. Umbral te podía colocar 500 palabras sobre sus peripecias tomando el te con pastas con la marquesa de turno (bastaba leer un par de lineas para saber si te estaba metiendo relleno) y quedarse tan pancho. Ahora esas métricas existen, son bastante precisas y no respetan las canas. Gente como Marias podrá seguir compartiendo sus manías de viejo o sus fobias, también de viejo, hacia los nuevos partidos porque coloca sus libros en el paquete, pero otros no lo tienen tan sencillo. De ahí la necesidad de llamar la atención de algún modo directo.

Un pionero fue Sostres. El sostrismo es algo sencillo de explicar. Se meten varias gañanadas que aseguren el mosqueo de uno o varios colectivos, como “el castellano es un lenguaje de criadas”, alusiones a las jóvenes prepuberes, el gusto por las tetas gordas pero, a la vez, se meten claves para, una vez conseguido el troleo, darle la vuelta al calcetín y descubrir un propósito irónico o parodio en el escrito. Sostres no es un subnormal, el subnormal es el lector que no comprende la lectura. Uno incluso puede entender el truco sostriano, las pistas deben ser accesibles y seguir sin verle ni puta gracia al asunto. Da igual, el autor ya no aceptara ninguna disension, si uno no se rie, es que no entiende la gracia. Asunto cerrado.
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Llama la atención que Reverte le este dando en los últimos tiempos al sostrismo mas vulgar. Vale, vivimos tiempos idiotas donde a cada comentario aguarda un colectivo para enarbolar una queja, algunos con razón, otros aludiendo al sexismo barbijaputa, es decir, idiota. Pero ello no debería ser motivo suficiente. Puede que haya sido devorado por el personaje (cada vez es mas complicado distinguirlo de sus parodias), o puede que este enganchado al tema de la interacción social y piense que el troleo es el modo natural de desenvolverse en esos barros.

Lastima que llame mas la atención troleando al personal (bastante sencillo de trolear) que por sus libros, a cual menos interesante en los últimos tiempos. Aunque puede que eso también eso le importe un cojon y haya aceptado que no hay nada que hacer en estos tiempos de la infamia salvo divertirse mosqueando al respetable, triste su actitud en cualquier caso.

Written by Anónimo

mayo 9, 2017 at 10:27 pm

Adaptar la Torre Oscura

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El señor de los anillos ha llegado a la cultura popular en una sucesión de oleadas desde el momento en que se publicara. Su influencia, directa o meramente conceptual es clara en la mayoría de las sagas fantásticas publicadas desde la segunda mitad del siglo XX, desde el Gormengast (opuesto) a las Crónicas de hielo y fuego. Es difícil, sino imposible, encontrar autores que trabajen la fantasía que no se hayan visto tentados a emular a Tolkien saga al canto.

Una de estas oleadas golpeó la cultura popular americana de los 70. Un joven Stephen King, aún lejos del autor que vendería hasta catálogos del wallmart con su firma, decidió crear su saga. Tenía un propósito y un poema seminal, Childe Roland a la Torre Oscura llegó, del autor Robert Browning. solo faltaba todo lo demás. Tolkien no quería caer en la emulación y volver a sacar de la chistera elfos, magos y hadas, y en la búsqueda estaba cuando frente a una pantalla de cine el Eastwood de Sergio leone se le apareció como Conan aquella noche de tormenta a Robert E Howard para decirle, Stephen, yo soy la épica americana.

Ese es el origen de la Torre oscura, un batiburrillo de ideas en torno a un eje central: el personaje totémico en busca de la torre oscura. El proyecto, ambicioso, sobrepasaba las capacidades (y necesidades económicas) del joven King y se fue dilatando en el tiempo mientras otras obras tomaban prioridad. Los cuatro primeros volúmenes se reparten en 20 años y están trufados de influencias de lo más diverso, el señor de los anillos, la leyenda artúrica, el mundo de Oz, el spaghetti western… pero, también y en lo que pasó de ser una broma interna a ser algo principal, referencias al resto de la obra de King. La torre paso a ser la constante, una obra que vertebra el resto de su producción, algo que no esta claro que fuese inicialmente pensado asi pero que terminó siendo un deleite de los King adictos rastreando cruces.
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El proyecto nunca tuvo un desarrollo muy fluido, fluido su modo, ya que el autor es conocido por su prolijidad, los primeros libros, los buenos, los genuinos,se espaciaron en el tiempo ademas por otro motivo admitido por King, no saber por donde tirar. Una camioneta en su camino (o al revés) aceleraría el final, en apenas un par de años King llevaría por fin a Roland a la torre huyendo del miedo a la pelona. Esta premura afectó a la narración, todo es más heterogéneo, desordenado, a veces gratuito, forzado, menos madurado y en definitiva, peor,aunque preferible a la alternativa de dejarla inconclusa.

Adaptar la Torre oscura al cine hubiese sido imposible hace unas décadas, cuando aun imperaba el criterio narrativo en la industria. Por definición incluye todo lo que una productora debe odiar, saltos temporales, diálogos políticamente incorrectos, mundos paralelos, personajes de otras obras, flashbacks tan largos como un libro y ni siquiera es una de las obras mas conocidas o mejor vendidas del autor (es mas, parece una obra destinada a ser un chiste interno con el fan). Nadie hubiese adaptado la Torre Oscura y la prueba es que nadie lo hizo. Solo hay una razón que se me ocurre para haberlo hecho, y es la desesperada búsqueda de franquicias para explotar por el hollywood actual, que comienza ver como el cine de spiderman acusa agotamiento.

Aquí entramos en los dilemas de cualquier adaptación. A ese respecto no soy un talibán de la fidelidad, me basta con que una adaptación o bien respete el espíritu de la obra sin hacer concesiones gratuitas, o bien sea una reinterpretanción tan cojonuda que supere la obra original. Ejemplo de adaptación que respeta con fidelidad el original y lo engrandece, El nombre de la rosa. Ejemplo de adaptación que tira por otro camino pero que respeta la esencia (intrigas palaciegas y espadas), Juego de Tronos, Ejemplo de adaptación que no respeta el original pero que es una obra maestra en si misma, El resplandor. Ejemplo de concesiones idiotas y gratuitas, poner a Blanca Portillo como Bocanegra (vale, toda la película es un mojon). Cine o televisión son caminos narrativos diferentes a los libros, y hay limitaciones que no existen en un texto. Por ejemplo, contratar mas temporadas a Ciarán Hinds es mas caro que contratar por mas temporadas a Kristofer Hivju

Por lo inadaptable de una saga tan bastarda y poco consistente hasta el lector más optimista de la Torre esperaría licencias narrativas, y puesto que al único actor capaz de interpretar a Roland se le ha pasado el arroz hace décadas igualmente la decepción con la elección era anticipable. Del trailer recién estrenado se puede decir que las perspectivas más nefastas se ven confirmadas. Elba, uno de los mejores actores del momento, no tiene nada que ver con el pistolero, con su hieratismo, con la nobleza impertérrita de un hombre encadenado a una obsesión debe desprender. El mundo de la torre tiene mas que ver con el escenario de la ultima aventura de los X men que con el de las novelas. Queda ver si, y seria una sorpresa, la nueva torre presenta algo diferente a la original, de no ser así, habrá que preguntarse si le merecía la pena a King vender su alma por unas perras o si tanta era el ansia de llevar la torre a la pantalla aunque eso sea la torre.

Written by Anónimo

mayo 9, 2017 at 9:58 pm

Adeu Sant Jordi

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A propósito del Sant Jordi, Andreu Martín envió una carta abierta a El periódico manifestando su renuncia a participar en tan emotivo evento. Lo de solucionar las mierdas del personal a base de cartas abiertas al mundo es un asunto que tal vez convendría tratar, o al menos, investigar para saber a cuenta de qué sale esa entrañable costumbre tan nuestra.

Andreu, del que no tengo el placer de haber leído nada, renuncia (muy sentido eso si) ante lo que considera que se ha convertido en una verbena, de una fiesta del libro y la cultura se ha pasado a un reality telecinquero con la excusa de facturar libros, y el personal en lugar de ir a interaccionar con sus autores favoritos, algo que en tiempos de antes del internet era algo infrecuente y valioso, va a ver al famoso de turno presentar su libro (invariablemente) de mierda.

Aunque de escritores que se sienten menospreciados podíamos llenar naves industriales y no son pocos quienes han hecho del plañiderismo su modus vivendi en el tema del libro entiendo a Andreu. Debe ser jodido llevar 50 años en el oficio de juntar letras (su mera supervivencia a lo largo de este tiempo me parece un logro) y ver como al lado estan Andy y Lucas (es en serio, han publicado su tercer libro) hinchándose a firmar, ellos, y nombres tan dispares que van desde Jorge Javier Vazquez a Mario Vaquerizo pasando por Gemma Mengual, Marta Torne o Xavier Sardá. Incluso puede ser peor, youtubers (el otro dia paseaba por una de las librerías de referencia en Dublin y me topé con la estantería dedicada a youtubers, salí como si hubiese visto al Sanchez Drago en triquiki).
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Petardeo en estos eventos, en retrospectiva, hubo siempre. Los primeros petardos imagino que serian escritores populares. El problema tal vez sea que ahora todo es petardeo y confusión, al menos la feria cumple con lo que tiene que hacer una feria: reflejar lo que se cuece en un determinado sector.

Que esta fauna mediática, aún piense que perjeñar un libro les da una pátina cultural de algún tipo nos da muestra de lo despistados o desfasados que andan, puede que en el pasado ocupar un a caseta próxima a Perez Reverte tuviera su aquel, pero ponerse a firmar al lado de wichumichu no. Que el mundo editorial piense que recurrir a la novela de mermelada es el camino para recuperar el 40% de la facturación que han perdido desde la crisis nos indica que no saben de donde les vienen, que no saben donde van y que posiblemente merezcan irse a la mierda, ganado se lo tiene.

El mundillo editorial en manos de grupos de inversión ha perdido el norte. No es fiable como valor cultural, ni siquiera como indicador. Publicitan y siguen promocionando a gente que el público hace tiempo que no lee, ignoran a otros que se han adueñado de canales alternativos (no, tampoco voy a decir que son mejores porque no lo son) y hacen el ridiculo entregandose como moza vieja a la enésima nueva tendencia de la feria del libro o al abrazo (mortal) del famoso cutre de turno para tratar de coger aire. Esa es la realidad de un sector que hace tiempo dejo de respetar su producto.

Así que Andreu, no vuelvas al Sant Jordi si no quieres. No creo que sea una gran perdida ni que haya que hacer drama, pero coincido contigo, lo que se cocina en el evento no refleja el mundo cultural ideal de nadie con sesera,  llamarlo cultural es ya un insulto.

Written by Anónimo

mayo 3, 2017 at 10:25 pm