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Archive for the ‘Leído’ Category

Fariña – Nacho Carretero

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Uno de los libros que no faltaba en la mayor parte de los hogares de los 90 eran los versos (o versículos) satánicos de Salman Rushdie. Sin haber hecho un estudio serio sobre el tema apostaría uno de mis santos cojones a que el porcentaje de quienes lo leyeron por completo no llega al uno por ciento de los que lo adquirieron. Era un peñazo, para que andarse con hostias pero tampoco fue pensado para ser un best seller.

La promoción nunca bien agradecida se la hizo el celebre (para los que vamos cumpliendo) ayatollah Khomeini cuando dictó una fatwa en el 89 para asesinarlo por blasfemo. Su vida se convirtió en una puta mierda, pero a cambio fue el escritor más celebre de la primera mitad de los noventa. El ayahtollah había “inventado” el efecto Streisand unos 15 años de que se inventara. Millones de personas intentaron buscar esa blasfemia tan gorda que te condenaba a muerte (en el mundo musulmán). De otra manera lo hubieran leído cuatro a Rusdie lo conocerían los mismos payos que a Naipaul (la verdad es que no era para tanto).

Fariña, entramos en harina, no es ni mas ni menos que el relato del surgimiento y crecimiento del narcotráfico en galicia. Nos cuenta la historia de quienes pasaron del contrabando y extraperlo de alimentos y bienes de primera necesidad durante el franquismo al tabaco y posteriormente al hachis, cocaina y heroina. Tipos como Obuiña, Miñanco o los charlines, curtidos en la clandestinidad y que pasaron de modestas redes de supervivencia a la opulencia indisimulable del dinero en cantidades industriales.
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El relato, posiblemente surgido al socaire del éxito de Narcos, es periodístico. La narración es ágil y el contenido es ameno. Quiza lo que mas rechina sean los saltos mas frecuentes de lo recomendable que dan la impresion de que el hilo narrativo anda algo desvalazado, pero el propósito divulgativo esta bien conseguido, uno sigue la cronología y la evolución del narcotrafico así como la evolución de estos personajes que pasan de ser tarugos esquivando a la guardia civil a cerebros criminales orquestando extensas redes de blanqueo de capital con conexiones con la política o las fuerzas del orden.

Aquí viene lo bueno, nada, o prácticamente nada de lo que cuenta es novedoso, de nuevo podríamos apostar a que el 95% de los contenidos están en alguna hemeroteca. La historia no no es original y los descubrimientos ninguno. Todo ya se ha contado tanto desde periódicos como de la ficción desde otros ángulos por otros autores y directores (Todo es silencio de Manuel Rivas o la película Heroina de Herrero por poner dos). Si nada o muy poco de los contenidos del libro resultan desconocidos por cuanto todo (y más) se puede encontrar desde cualquier ordenador y a nadie sorprende conocer que la policía, guardia civil y políticos de todos los colores (en especial AP y PP) estaban en el ajo (nadie ha visto la foto de feijoo a estas alturas?), ¿a que tanto alboroto?.

Es comprensible que el cerebro de mandril del ayahtollah no diese para más, el efecto Streisand aun no se había inventado, pero resulta bastante menos entendible que en 2018 un juez prohíba la distribución de un libro debido a la denuncia de un político popular y por popular no me refiero a conocido, sino del partido popular por unos contenidos de dominio publico. Siendo generosos y suponiendo que el juez podía ser conocedor de que la censura de Fariña lo único que seria es atraer una masa de lectores (Pocas cosas tan efectivas para promocionar un libro que prohibirlo), lo único que se me ocurre es persiguiera su difusión, le falto redactar la faja: Fariña, el libro prohibido que no cuenta nada nuevo.

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Written by Anónimo

junio 21, 2018 at 10:20 pm

Mitos (Trilogía de lo absurdo) – Pablo García

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Hubo un tiempo en que el pasatiempo habitual para ocupar los ratos de ocio era la lectura, dicho periodo coincidió, por desgracia, con el mismo en que un libro era un objeto de lujo para la mayor parte de la población. La humana necesidad de ficción y la escasa disponibilidad encontrarían  su punto de encuentro en el pulp, un contenedor barato y fácilmente intercambiable de diversos géneros que encontraría su apogeo en la Norteamérica de primera mitad del siglo veinte.

El pulp ejercería las funciones que hoy en dia cumplen las series (las series pueden considerarse su evolución natural), servir de entretenimiento popular y de desarrollo para géneros de diverso tipo. En el pulp cabía el género policíaco, pero también la ciencia ficción más o menos ortodoxa, las novelas bélicas y también las psicalípticas.

Pese a su carácter popular y diverso conviene no menospreciarlo, autores como Bukowski, Bradbury, Hammett, E. Howard o Chandler emplearían el formato en algún momento de sus carreras (Kilgore Trout era un autor pulp). Rastrear su influencia en la cultura popular norteamericano tampoco supone ningún reto, ejemplos claros de homenajes los encontramos en Pulp Fiction, pero también en el cine negro de los Coen o en muchos de los novelistas contemporáneos. Gran cantidad de generadores de cultura actual en diversos géneros, desde el policíaco a la ciencia ficción se educaron entre novelas de papel barato.
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¿Que pone de acuerdo esta heterogeneidad de autores y géneros?, Fernando Savater lo resume así: una ficción que se centra en la acción en si misma, sin preocuparse por los resortes que la desencadenan, predominando la acción pura, con el qué y el cómo imponiéndose sobre el porqué y con una predominancia la narración ágil y vibrante sobre la introspección proustiana.

Caronte, protagonista de la novela que nos ocupa, supone un homenaje en toda regla al pulp tal como Savater lo define. Es un tipo de acción que como el sr. Lobo se dedica a solucionar entuertos que encontrarían complicada solución a través de los los cauces oficiales, una actividad que le ha llevado a ver mucho y donde solo se sobrevive callando aún más.

Sobre la sombría e intrigante presencia de este personaje, de indisimuladas referencias mitológicas que el lector haría bien en no dejar pasar, el autor emplea el armazon de la novela negra para proyectarse y, desde el respeto a los principios del pulp, coquetear sin disimulo con el humor negro, la paradoja chestertoniana o la satira de Swift.

El lacónico Caronte se sitúa en el centro de una trama por donde desfilan personajes difícilmente calificables como inocentes y dónde todo se irá resolviendo de la manera en que los asuntos turbios suelen desenredarse, la que nadie espera.

Caronte supone un debut poderoso en un panorama nunca sobrado de sorpresas, un buen libro de entretenimiento (y algo más) pero, sobre todo, una carta de presentación que deja entrever el potencial de un autor que tiene mucho por contar.
Puedes hacerte con tu ejemplar aqui

Written by Anónimo

junio 18, 2018 at 10:25 pm

Ajedrez para un detective novato – Juan Soto Ivars

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Afirma Alberto Olmos que Soto Ivars es un genio. No dudo a priori de los juicios de Olmos y al menos le recuerdo a Soto Ivars algún momento épico como el cebrianazo de despedida de El país que cualquiera firmaría de tener los arrestos (o la inconsciencia). Para cubrir el vacío miserable sobre su genialidad me dispongo a leer uno de sus últimos libros, premiado además con el prestigioso Ateneo Joven De Sevilla.

El protagonista, el detective, es un huérfano abandonado en un orfanato (tópico) que tras varios juegos de palabras chuscos y algún párrafo sonrojante acaba trabajando de negro (tópico) para un escritor de misterio, comienzo trepidante que nos sirve para despacharnos más tópicos sobre el mercado literario (“tus novelas gustan a la gente, la gente come mierda si ve a otra gente comiendo mierda”), entreverados con algún chascarrillo ingenioso y alguna frase empalagosa (“El viento de aquella noche de la infancia en que mi intuición resonó por primera vez, ¿dónde habría ido?”).

Su éxito como autor de misterio llamará la atención de un detective que lo acoge como aprendiz, hay mas chispas chuscas (si te mira, te convierte la picha en piedra) y tópicos adolescentes (la lolita ninfomana), descripciones del todo a cien (una madura con más caucho que un neumático del Paris Dakar) y otra ración de…. si, de tópicos, ¿les suena de algo el personaje del detective disparatado?, es una idea nueva.

La cosa, para que engañarnos, es muy triste. Superado el primer tercio de la novela parece que el autor se da cuenta de que lo que hace está muy visto recabando en que lo que lleva hasta ahora ya lo ha hecho Mendoza considerablemente mejor en las primeras entregas, o puede que simplemente se aburra, así que en esa disyuntiva opta por elevar la apuesta. Entran en escena prótesis biónicas, ninjas, mutantes sin que uno le encuentre mucho sentido a estos estramboticos aderezos mas allá que el propósito de rizar el rizo y de que digamos, que tipo, que ocurrencias mas disparatadas, que ocurrencias mas originales. Si, ese es el nivel. En ese punto ya lo vas leyendo como quien deja puesta una telenovela venezolana de los 80, para enumerar las cafradas y ver los cables, pero para que negarlo, es un escrito adolescente sin gracia y se atraganta bastante.
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Al final uno o bien lo concluye de tener paciencia (el segundo tercio es duro) o bien lo abandona sin mucho temor de perderse mucho, la cosa ha mutando de un mal imitador de Mendoza a otro cutre imitador Ibañez y el pretendido desbarre no tiene ni un pase, ni se deja leer, ni interesa, ni entretiene, ni por supuesto, cumple con las aspiraciones humorísticas si uno no se descojona con el caca culo pedo pis. Es más, resulta molesto. Es ese tipo que se cree gracioso en su circulo de amigos porque son muy tontos y le ríen las gracias pero que fuera de sus dominios se encuentra con que en realidad es un cafre y que por mas que insista e intente colarte chistes chuscos no tiene ni puta gracia, en algún punto me recordó a aquel programa rancio donde una cuadrilla de humoristas de segunda tenían que hacer reír a un concursante y comenzaban con chistes malos para terminar con muecas desesperadas. Incluso en algún requiebro me da por pensar que el autor es consciente de estar fabricando un ñordete gordo pero que oye, ya le han dado el premio y hay que cumplir (“hay tios que pierden la gracia buscandola”, le dice la novia ninfomana al prota ignoro si en un guiño al sufridor paciente).

Así las cosas uno siente conmiseración por los miembros del Jurado de tan noble premio (el Ateneo Joven de Sevilla), o al menos, por quienes hayan tenido que leerse las obras no premiadas que, aquí es un suponer, son peores que este engendro y no puede sino acordarse de Olmos y concluir que el tipo puede ser un genio en el trato personal, en la conversación o en la cama (vete tu a saber), en las tertulias es normalito y en lo literario apesta bastante.

Written by Anónimo

mayo 30, 2018 at 9:50 pm

El cuento de la criada – Atwood

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El campo de la ciencia ficción tiene dos vertientes acusadas, la versión dura, donde el autor pone especial énfasis en el aspecto técnico con el objeto de procurar un armazón de verosimilitud que en ocasiones opaca al relato mismo (el equivalente cinematográfico sería James Cameron, Cameron tiene interés en hundir el Titanic, o recrear un mundo 3D, mientras que lo que cuenta son relatos manidos y simplones de relleno), y, en contraste, la versión blanda, donde el trasfondo y la consistencia son aspectos secundarios puesto que el cambio de escenario son excusas para apoyar el relato principal (En Star wars por ejemplo las leyes de la física son lo de menos, podríamos hacer el camino inverso al que hizo Lucas, situar acción y personajes en otros escenarios y no pasaría nada salvo la perdida de espectacularidad).

La distopía de Atwood se sitúa claramente en este segundo grupo. La protagonista es una criada en una sociedad patriarcal surgida a partir de no se sabe muy bien que concatenación de eventos. Llamarla criada tampoco es del todo preciso, no tiene tareas del hogar encomendadas aparte de realizar las compras de cuando en cuando, su función principal y casi única es la de procrear, pero vayamos al relato (dejando aparte de momento el pegote final). Según el relato de la protagonista, a partir de unos atentados islámicos en un momento indeterminado (la novela es del final de la guerra fría y el puritanismo de la era Reagan), una organización patriarcal toma el control de la sociedad limitando la libertad de la mujer y creando una sociedad rígida cuyo fin tampoco nos queda muy claro (en Orwell el objetivo es el control de la población, todo lo demás viene en cascada). Paralelamente, y tampoco sabemos porque (hasta el pegote), hay una epidemia de infertilidad que lleva a la necesidad de emplear a las mujeres fértiles para garantizar la continuidad de la especie.

Por si esta vaguedad no fuese lo suficientemente sospechosa (venga, aceptamos que el cuento lo narra la protagonista y no tiene porque conocer que sucede en su totalidad), el factor temporal tampoco ayuda en nada. Para contrastar ambos periodos conocemos el pasado de la protagonista y sabemos que ya ha sido madre (y no parece que joven), con lo que la transformación social, su paso por la institución de educacional y la asignación a labores reproductivas transcurre durante su periodo fértil restante, es decir, en 10-15 años. En ese tiempo EEUU pasa de ser un país normal a convertirse en una distocia bastante asentada con todas sus letras, aunque quizá el petardo final haga aun mas ruido: basta con huir a Canada para volver a la normalidad.

El entorno es poco consistente o poco creíble, la sociedad distopica que recrea Atwood es de corchopan, mas falsa que el escaparate de un colmado en Pyongyang, pero tampoco tiene porque ser un problema si no somos muy exigentes con estas cuestiones, y sirve a sus propósitos, nada más cutresalchichero que la ciencia ficccion de Vonnegut a través de Kilgore Trout y bien que se disfruta. El problema quizá sea que la autora se lo tome en serio y uno no pueda despegarse de la sensación de asistir a un remedo de Orwell sin que muchos elementos tengan otro sentido que el de haberlos heredado de otros libros, por ejemplo en varias ocasiones se habla de que hay micros y que todo se escucha, pero eso no deriva en ninguna consecuencia, así que podemos dudar de que sea “real” o pensar que los protagonistas se deban sentir amenazados, la lista es amplia, que hacen los ojos?, a que se dedican los comandantes?, quien dirige la sociedad? hacia donde?, con que objetivo?, porque se ajusticiaba primero a los judíos pero ahora también a los cristianos?, imposible de saber, igual todo esta justificado… pero no en esta novela, son cosas que a Atwood le molaban y se las llevó a su paraiso.
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Teniendo esto en consideración (y los molestos flecos, que es de luke? de la hija?) vayamos al turrón. La novela tuvo su trascendencia aparte de por la serie actual por el trasfondo feminista del asunto (en la serie el tema esta mucho mas centrado y no deja lugar a la duda). Sin embargo la autora se desmarcó de esta interpretación impuesta, el tema principal era la critica al puritanismo (la esposa es un remedo de un personaje rancio de la época). Prueba de ello es que en esa distopia el papel del hombre tampoco es muy lucido, por ejemplo, se supone que el comandante pertenece a la élite, pero no es libre para salir de casa con su criada o hacer otra cosa que no sea la inseminación ritual (ni siquiera para disfrutarla). El personaje del empleado tampoco tiene funciones mas elevadas que las del resto del servicio y otros personajes masculinos no dejan de ser engranajes de la sociedad.

Fuera de esto, algunas reflexiones sobre el papel de la mujer son validos y algunas reivindicaciones igual no son actuales pero que nunca vienen mal la novela se deja leer y el personaje principal esta bien, sin embargo una excesiva sensación de estar leyendo cosas cogidas de aqui y de alla, y un desarrollo algo deficiente del entorno que la propia autora trata de corregir con un pegote final explicativo impiden que la protagonista trascienda para hacer compañia a Winston en el olimpo de distópicos.

Por si alguien se pregunta por el pegote final, es un anexo en que una sociedad futura cuenta como descubrieron el diario de la narradora y da un contexto histórico al asunto. Parece una explicación postrera para subsanar muchas de las fallas reseñadas, y posiblemente esa sea su intención. No todo fue un sueño de Diego Serrano, pero casi lo era.

Written by Anónimo

febrero 22, 2018 at 11:33 pm

La gracia de los reyes. Ken Liu

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Lo admito. Las pelis históricas chinorris por lo general me aburren bastante. Las veo un rato, aprecio la estética, la contención, el despliegue. Pero al rato las interminables batallas entre vastos ejércitos de reinos milenarios, con sus héroes y armas extraordinarias, sus cobardías, actos de honor y traiciones relatadas a base de planos fijos cargados de silencios tensos y amores silenciosos me hunden en el sopor. Por ese motivo un libro que ofrece reinos, tiranos, rebeliones, luchas fraticidas y traiciones de corte tenia todas las papeletas para quedar abandonado. Ni siquiera me mata el tema asiático, así que busqué escusas para no comenzarlo e incluso para dejarlo tirado a las primeras de cambio. Lo terminé devorando.

El merito claro es del autor. Liu sigue la receta R.R.Martin (ficción basada en hechos históricos más ficción pura y dura condimentadas con algún elemento sobrenatural). Si los clanes Stark y Lannister se inspiran en las guerra de las rosas entre Lancaster y York, la historia de Mata Zyndu es un trasunto del poema de Huang Chao sobre la dinastia Tang, Oda del Crisantemo (o al menos eso dice el autor). Sobre eso Liu añade su parte ficcionada y componente fantástico, en este caso ciberpunk con artefactos voladores y ballenas mecánicas muy Ghibli que se integran bastante bien.
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El resto lo hace una narración ágil, (para mi el gran acierto) a veces demasiado ligera, que no duda sacrificar drama o épica en favor del desarrollo de la historia, y un buen ramillete de personajes secundarios que dan soporte y color al tema principal y que aprovechan el buen hacer del autor en el campo de la narración corta para adquirir peso propio y mejorar el cocido.

El resultado es un libro de lectura entretenida, a veces demasiado rápida, que sobre todo sabe diferente a los libros de genero a veces demasiado anclados en los cliches del genero, autoreferentes en extremo, timoratos a la hora de romper las reglas o temerosos de salirse de los esquemas (siempre me ha resultado paradójico que hagas ficción para escapar de la realidad y termines recluido en esquemas igual de estrechos). Liu habla de rebeliones contra la tiranía, batallas, ingenio, traiciones, amores cortesanos es decir, de lo mismo de siempre, sin que nos de la impresión de que estemos repitiendo ración del mismo plato, y desde su aparente levedad no deja de emitir mensajes de calado no necesariamente superficial ni de hacer alguna que otra pirueta de interés.

En resumen, muy recomendable para fans del genero y frikies del oriente, pero tampoco debe asustar al lector ocasional que quiera pasar un buen rato.

Written by Anónimo

febrero 3, 2018 at 11:41 pm

Historias de Enric Gonzalez

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Afirma Enric Gonzalez en sus Memorias Liquidas (libro que debería titularse Prisa y yo), que tuvo un momento epifánico en que se dió cuenta de que El País ya no era sino la gacetilla de Prisa dónde se publireportaba sin recato los productos del grupo, lease canales, autores o músicos afines despreciando por omisión al resto no sin cierto poso de superioridad (una práctica por desgracia muy extendida y muy estúpida). La epifanía le llegó con varios años de retraso, pero al menos le llegó. Lo que no menciona es que su serie de libros “Historias de..” hubieran tenido una complicada existencia editorial fuera del calor del grupo. Con esto no quiero decir que sean malos o impublicables, en absoluto, sino que nadie lo hubiera hecho que es otra cosa. Si Pedro Perez de profesión tornero fresador hubiera enviado el original de Historias de Londres a Alfaguara no hubiese obtenido ni un escupitajo verde fosforito como respuesta. Otras lo habrían rechazado de manera mas o menos cortés con similares argumentos a los que emplearé.

Historias de Londres, Nueva York y Roma (no hubo Paris por algún capricho del destino) recogen parcialmente las peripecias del autor como corresponsal en el extranjero. Son amenas, concisas (se nota que el autor sufre de extreñimiento ante el teclado y cada página le cuesta horrores), se leen bien como lectura ligera, pero en general no acaban de decidirse por ninguno de los palos que, más que tocar, acarician. No funcionan como libros de viajes/vivencias por excasos y superficiales. Por ejemplo en Londres que es el caso que conozco, en autor se va a vivir al barrio de South Kengsinton, junto a nobleza, realeza, musicos adinerados (ahora imagino que lo habitaran ruskis y asiaticos montados muy montados) en la pasta.

Evidentemente South Kengsinton pertenece a Londres, pero no es muy representativa como Serrano es Madrid, pero Madrid no es Serrano. Para el autor Londres termina al este en Liverpool St (la city), y el sur del tamesis es una excursión furtiva a Brixton. Las anécdotas están bien aunque muchas sean de dominio popular, pero para quien ha vivido allí o quiere hacerlo el contenido es insuficiente.
Tampoco terminan de funcionar como autobiografia. El autor carece de interés por si mismo y sus vivencias tampoco lo justifican, es más la mayoría no dejan de ser anécdotas corrientes que le han sucedido a cualquiera, estan relatada de manera amena y con un trasfondo humorístico agradable pero no tronchante y son, en esencia, insustanciales.
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Finalmente tampoco funciona como relato de un tiempo, no creo que sea el propósito, la etapa de Major como presidente no está en el top de las más interesantes de la historia de Gran Bretaña, ni el autor tiene un escalpelo en el teclado para diseccionar la sociedad britanica con la que tampoco parece demasiado interesado en interaccionar si excluimos sus capas altas.
Pese ello la lectura, repito, es amena, a trazos agradable, amable en general y la simpatía que despierta Gonzalez como narrador (¿a quien le puede caer mal este tipo?) compensa la falta de interés de los contenidos. Es una buena lectura cuando uno no tiene la cabeza para mucho.

El peor sin duda es Historias del Calcio, aunque haya que decir en su favor que es una recopilación de columnas de encargo. Muchas de ellas están pegadas a la jornada de fútbol y por tanto hoy están más que caducas, por otro lado las anécdotas y las intrahistorias del calcio se repiten y la misma anécdota sirve para condimentar varias columnas. Una labor de selección y edición no habría venido mal, aunque quizá se consideró que el consumidor de un libro de fútbol no es muy mirado para esas cosillas.

Finalmente Memorias liquidas relata la vida profesional de Gonzalez. El relato es de nuevo ameno con alguna chispilla por uno y otro lado y recuerdos a los amiguetes. Encontramos a un periodista barcelones a quien una investigación sobre banca catalana (con pujol hemos topado) cierra las puertas de los medios catalanes pero al mismo tiempo se las abre a El país, y asistimos al auge y caída del imperio prisa con darth cebriander a la cabeza. Un relato común al de otros grandes periodistas rebotados de prisa y ajuste de cuentas pendientes, que se lee con cierto interés como retrato de una época y de una generación, la de Cebrian, que debió ser el motor del cambio y terminaron siendo lastre.

Written by Anónimo

enero 11, 2018 at 10:50 pm

El temor de un hombre sabio – Rothfuss

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Seguimos con las aventuras de Kvothe el intrépido. Como ya señalé respecto al primer volumen la cosa se me había quedado muy a medias. El nombre del viento era una novela correcta de aventuras de corte fantástico y que servía poco mas que para crear expectativas, generar hype como dirían los youtubers o, en lenguaje mas bajo, cebar la marrana en torno a un personaje que pecaba de sobrado. Cara a decidir si convenía proseguir la lectura o no decidí hacer una búsqueda de opiniones y raro era la que bajaba del 7, siendo la media el notable alto tirando a sobresaliente (los blogs de gente que lee este genero son menos generosos). La cosa por tanto estaba entre lo que anticipaba y las opiniones del populacho. Inclinó la balanza el hecho de que me escocería más perderme un buen libro (no digamos una buena saga) que perder el tiempo leyendo una obra mediocre. La vida tampoco hay que vividla a tope todos los días que diantres.

Por desgracia las aventuras del polifacético personaje siguen por los mismos derroteros a nivel narrativo. Tiene sus ventajas, por ejemplo, es el libro perfecto para la sala de espera de un dentista. Puedes leer unos capítulos cuando te haces un empaste, dejarlo, y volver dentro de varios meses a hacerte otro y retomar la lectura poniéndote al día en dos párrafos sin tener la sensación de haberte perdido nada en absoluto. Quien dice dentista dice metro o autobus. Nada que ver con el esfuerzo a que somete R.R. Martin a sus lectores, ¿donde quedó este tipo al que le perdí la pista dos libros atrás? ¿este no era el primo hermano por parte de padre de la hija del que se casó con la de invernalia?.

Narrativamente es igualmente lineal y falto de sorpresas, no hay muertos en el armario ni los trucos habituales que el genero ha importado de la narrativa policíaca como hay varios en juego de tronos o harry potter por mencionar dos muy conocidos. Recordemos el momento Hodor por ejemplo, cuando llega el lector no puede por menos que decir, este gordo hijo de puta lleva guardando esto desde hace varios libros (o temporadas), al mismo tiempo nos relamemos pensando en como sera la traca final (que tal esa como creador de expectativas mas allá de adelantar las proezas del personaje?). Harry Potter era también modélico en ese aspecto. En los últimos capítulos el puzzle se ordenaba y encontrábamos sentido a todas las piezas que la autora habia ido desperdigando, igual que en los últimos libros aun le sacaba partido (algo ad hoc hay que reconocer) a elementos que llevaban ahí desde el principio. Nada de esto hay en la historia de Kvothe. La estructura es de personaje al que le pasan aventuras, sin que de la impresión de que haya relación o necesarias para el avance de la historia central (que avanza lo justo), en ultima instancia solo sirven para seguir engordando la reputación del protagonista que invariablemente sale airoso demostrando sus habilidades varias o su fortuna.

En este segundo volumen el autor por ejemplo recupera un juicio civil por uso indebido de magia (familiar?), juicio que el protagonista supera pero que sin embargo, nos enteramos, le crea mala fama en la universidad. Un profesor con el que no habla nunca le hace un aparte y le indica la conveniencia de tomarse unas vacaciones, en el capitulo siguiente un noble amigo suyo, así casualmente, le pregunta si estaría interesado en un mezenazgo con otro noble muy rico que vive en la otra punta del pais, y para allá que se va. El único sentido vital del protagonista era la universidad, pero basta que un profesor le insinué lo conveniente del descanso para que el protagonista salga en busca de nuevas aventuras, suena gratuito y lo es. Una vez allí a Kvothe le harán falta dos telediarios para hacerse el amo del cotarro y tres para toparse con Denna (la enamorada) que también casualmente ha recorrido medio mundo. Por si fuesen pocas sus dotes es capaz de hacer de Cirano para el noble y encandilarle a una de las damas mas demandadas de la corte, y eso que no solo no ha tocado pelo, es que ni a catado pecho ni dado un mal beso. No conoce mujer pero es capaz de hacer que una presa mayor caiga rendida ante su mecenas. Ole por Kvothe.
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Los personajes siguen dibujados con los mismos trazos. No hay evolución ni hay nada parecido. Denna sigue siendo bella y esquiva, los profesores amigos o enemigos y los compinches leales y tal, y los malos, en particular el ser sobrenatural que acabó con su familia bastante cacas, al punto de ser incapaz de plantar batalla con un ejercito al grupetto mercenario que Kvothe liderará en una de sus aventuras, escaso bagaje para un ser milenario de supurante maldad e ignotos poderes.

Llegados a este punto esta claro que la opinión de la gente, o de la gente que deja opiniones en internet sobre lo que lee vale una mierda (el lector medio). El libro y la saga tienen cosas buenas (sino seria insufrible), es una lectura fácil de seguir, generalmente apacible (hasta cuando ese adjetivo sea deseable para este tipo de literatura) y tiene elementos conseguidos como la magia que ya no es cosa genética como lo era en Potter sino que tiene que ver con una mezcla de química y estudio. El entorno esta conseguido y el autor consigue mantener el interés justo. Algunos episodios están bien (aunque el esquema se repita tanto que mata la sorpresa, si Kvothe va a un pueblo a aprender artes marciales sabemos que lo hará bien, que habrá una prueba que superara, que al final lo aceptaran como suyo y querrán que se quede…). Otros episodios como el de la fata pecan de falta de originalidad (por no decir que es mas viejo que la tos, poco original y aquí incluso absurdo). Pero no es suficiente como para convertirlo en una gran obra, mucho menos para codearse con las top del genero. La saga de Kvothe es literatura juvenil engordada, ni siquiera literatura juvenil de la buena, y pobre para el lector friki (juegan al rol por dios, si fuese gente de gustos simples jugarían a la oca).

La pregunta que puede suscitar sobre el salto de este tipo de libros a territorios comunes, ¿los leen los adultos porque no encuentran lecturas adultas que les entretengan, quiero decir, porque Knausgård en el fondo aburre soberanamente y es literatura para 3000 personas como dice Olmos o porque el lector ha renunciado a madurar y sigue anclado en la literatura que le hacia disfrutar cuando era joven?. No son excluyentes ciertamente, pero sin duda explican como la literatura de género ha saltado al mainstream generando buenas acogidas. El público popular demanda ficción en vena, está claro, pero no quieren aguantar las paranoias de nadie ni que nadie les recuerde lo perra o compleja que es la vida con ninguna excusa y de paso, que tampoco se lo hagan muy complicado.

Written by Anónimo

agosto 29, 2017 at 10:40 pm