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El cuento de la criada – Atwood

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El campo de la ciencia ficción tiene dos vertientes acusadas, la versión dura, donde el autor pone especial énfasis en el aspecto técnico con el objeto de procurar un armazón de verosimilitud que en ocasiones opaca al relato mismo (el equivalente cinematográfico sería James Cameron, Cameron tiene interés en hundir el Titanic, o recrear un mundo 3D, mientras que lo que cuenta son relatos manidos y simplones de relleno), y, en contraste, la versión blanda, donde el trasfondo y la consistencia son aspectos secundarios puesto que el cambio de escenario son excusas para apoyar el relato principal (En Star wars por ejemplo las leyes de la física son lo de menos, podríamos hacer el camino inverso al que hizo Lucas, situar acción y personajes en otros escenarios y no pasaría nada salvo la perdida de espectacularidad).

La distopía de Atwood se sitúa claramente en este segundo grupo. La protagonista es una criada en una sociedad patriarcal surgida a partir de no se sabe muy bien que concatenación de eventos. Llamarla criada tampoco es del todo preciso, no tiene tareas del hogar encomendadas aparte de realizar las compras de cuando en cuando, su función principal y casi única es la de procrear, pero vayamos al relato (dejando aparte de momento el pegote final). Según el relato de la protagonista, a partir de unos atentados islámicos en un momento indeterminado (la novela es del final de la guerra fría y el puritanismo de la era Reagan), una organización patriarcal toma el control de la sociedad limitando la libertad de la mujer y creando una sociedad rígida cuyo fin tampoco nos queda muy claro (en Orwell el objetivo es el control de la población, todo lo demás viene en cascada). Paralelamente, y tampoco sabemos porque (hasta el pegote), hay una epidemia de infertilidad que lleva a la necesidad de emplear a las mujeres fértiles para garantizar la continuidad de la especie.

Por si esta vaguedad no fuese lo suficientemente sospechosa (venga, aceptamos que el cuento lo narra la protagonista y no tiene porque conocer que sucede en su totalidad), el factor temporal tampoco ayuda en nada. Para contrastar ambos periodos conocemos el pasado de la protagonista y sabemos que ya ha sido madre (y no parece que joven), con lo que la transformación social, su paso por la institución de educacional y la asignación a labores reproductivas transcurre durante su periodo fértil restante, es decir, en 10-15 años. En ese tiempo EEUU pasa de ser un país normal a convertirse en una distocia bastante asentada con todas sus letras, aunque quizá el petardo final haga aun mas ruido: basta con huir a Canada para volver a la normalidad.

El entorno es poco consistente o poco creíble, la sociedad distopica que recrea Atwood es de corchopan, mas falsa que el escaparate de un colmado en Pyongyang, pero tampoco tiene porque ser un problema si no somos muy exigentes con estas cuestiones, y sirve a sus propósitos, nada más cutresalchichero que la ciencia ficccion de Vonnegut a través de Kilgore Trout y bien que se disfruta. El problema quizá sea que la autora se lo tome en serio y uno no pueda despegarse de la sensación de asistir a un remedo de Orwell sin que muchos elementos tengan otro sentido que el de haberlos heredado de otros libros, por ejemplo en varias ocasiones se habla de que hay micros y que todo se escucha, pero eso no deriva en ninguna consecuencia, así que podemos dudar de que sea “real” o pensar que los protagonistas se deban sentir amenazados, la lista es amplia, que hacen los ojos?, a que se dedican los comandantes?, quien dirige la sociedad? hacia donde?, con que objetivo?, porque se ajusticiaba primero a los judíos pero ahora también a los cristianos?, imposible de saber, igual todo esta justificado… pero no en esta novela, son cosas que a Atwood le molaban y se las llevó a su paraiso.
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Teniendo esto en consideración (y los molestos flecos, que es de luke? de la hija?) vayamos al turrón. La novela tuvo su trascendencia aparte de por la serie actual por el trasfondo feminista del asunto (en la serie el tema esta mucho mas centrado y no deja lugar a la duda). Sin embargo la autora se desmarcó de esta interpretación impuesta, el tema principal era la critica al puritanismo (la esposa es un remedo de un personaje rancio de la época). Prueba de ello es que en esa distopia el papel del hombre tampoco es muy lucido, por ejemplo, se supone que el comandante pertenece a la élite, pero no es libre para salir de casa con su criada o hacer otra cosa que no sea la inseminación ritual (ni siquiera para disfrutarla). El personaje del empleado tampoco tiene funciones mas elevadas que las del resto del servicio y otros personajes masculinos no dejan de ser engranajes de la sociedad.

Fuera de esto, algunas reflexiones sobre el papel de la mujer son validos y algunas reivindicaciones igual no son actuales pero que nunca vienen mal la novela se deja leer y el personaje principal esta bien, sin embargo una excesiva sensación de estar leyendo cosas cogidas de aqui y de alla, y un desarrollo algo deficiente del entorno que la propia autora trata de corregir con un pegote final explicativo impiden que la protagonista trascienda para hacer compañia a Winston en el olimpo de distópicos.

Por si alguien se pregunta por el pegote final, es un anexo en que una sociedad futura cuenta como descubrieron el diario de la narradora y da un contexto histórico al asunto. Parece una explicación postrera para subsanar muchas de las fallas reseñadas, y posiblemente esa sea su intención. No todo fue un sueño de Diego Serrano, pero casi lo era.

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Written by Anónimo

febrero 22, 2018 at 11:33 pm

La gracia de los reyes. Ken Liu

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Lo admito. Las pelis históricas chinorris por lo general me aburren bastante. Las veo un rato, aprecio la estética, la contención, el despliegue. Pero al rato las interminables batallas entre vastos ejércitos de reinos milenarios, con sus héroes y armas extraordinarias, sus cobardías, actos de honor y traiciones relatadas a base de planos fijos cargados de silencios tensos y amores silenciosos me hunden en el sopor. Por ese motivo un libro que ofrece reinos, tiranos, rebeliones, luchas fraticidas y traiciones de corte tenia todas las papeletas para quedar abandonado. Ni siquiera me mata el tema asiático, así que busqué escusas para no comenzarlo e incluso para dejarlo tirado a las primeras de cambio. Lo terminé devorando.

El merito claro es del autor. Liu sigue la receta R.R.Martin (ficción basada en hechos históricos más ficción pura y dura condimentadas con algún elemento sobrenatural). Si los clanes Stark y Lannister se inspiran en las guerra de las rosas entre Lancaster y York, la historia de Mata Zyndu es un trasunto del poema de Huang Chao sobre la dinastia Tang, Oda del Crisantemo (o al menos eso dice el autor). Sobre eso Liu añade su parte ficcionada y componente fantástico, en este caso ciberpunk con artefactos voladores y ballenas mecánicas muy Ghibli que se integran bastante bien.
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El resto lo hace una narración ágil, (para mi el gran acierto) a veces demasiado ligera, que no duda sacrificar drama o épica en favor del desarrollo de la historia, y un buen ramillete de personajes secundarios que dan soporte y color al tema principal y que aprovechan el buen hacer del autor en el campo de la narración corta para adquirir peso propio y mejorar el cocido.

El resultado es un libro de lectura entretenida, a veces demasiado rápida, que sobre todo sabe diferente a los libros de genero a veces demasiado anclados en los cliches del genero, autoreferentes en extremo, timoratos a la hora de romper las reglas o temerosos de salirse de los esquemas (siempre me ha resultado paradójico que hagas ficción para escapar de la realidad y termines recluido en esquemas igual de estrechos). Liu habla de rebeliones contra la tiranía, batallas, ingenio, traiciones, amores cortesanos es decir, de lo mismo de siempre, sin que nos de la impresión de que estemos repitiendo ración del mismo plato, y desde su aparente levedad no deja de emitir mensajes de calado no necesariamente superficial ni de hacer alguna que otra pirueta de interés.

En resumen, muy recomendable para fans del genero y frikies del oriente, pero tampoco debe asustar al lector ocasional que quiera pasar un buen rato.

Written by Anónimo

febrero 3, 2018 at 11:41 pm

Historias de Enric Gonzalez

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Afirma Enric Gonzalez en sus Memorias Liquidas (libro que debería titularse Prisa y yo), que tuvo un momento epifánico en que se dió cuenta de que El País ya no era sino la gacetilla de Prisa dónde se publireportaba sin recato los productos del grupo, lease canales, autores o músicos afines despreciando por omisión al resto no sin cierto poso de superioridad (una práctica por desgracia muy extendida y muy estúpida). La epifanía le llegó con varios años de retraso, pero al menos le llegó. Lo que no menciona es que su serie de libros “Historias de..” hubieran tenido una complicada existencia editorial fuera del calor del grupo. Con esto no quiero decir que sean malos o impublicables, en absoluto, sino que nadie lo hubiera hecho que es otra cosa. Si Pedro Perez de profesión tornero fresador hubiera enviado el original de Historias de Londres a Alfaguara no hubiese obtenido ni un escupitajo verde fosforito como respuesta. Otras lo habrían rechazado de manera mas o menos cortés con similares argumentos a los que emplearé.

Historias de Londres, Nueva York y Roma (no hubo Paris por algún capricho del destino) recogen parcialmente las peripecias del autor como corresponsal en el extranjero. Son amenas, concisas (se nota que el autor sufre de extreñimiento ante el teclado y cada página le cuesta horrores), se leen bien como lectura ligera, pero en general no acaban de decidirse por ninguno de los palos que, más que tocar, acarician. No funcionan como libros de viajes/vivencias por excasos y superficiales. Por ejemplo en Londres que es el caso que conozco, en autor se va a vivir al barrio de South Kengsinton, junto a nobleza, realeza, musicos adinerados (ahora imagino que lo habitaran ruskis y asiaticos montados muy montados) en la pasta.

Evidentemente South Kengsinton pertenece a Londres, pero no es muy representativa como Serrano es Madrid, pero Madrid no es Serrano. Para el autor Londres termina al este en Liverpool St (la city), y el sur del tamesis es una excursión furtiva a Brixton. Las anécdotas están bien aunque muchas sean de dominio popular, pero para quien ha vivido allí o quiere hacerlo el contenido es insuficiente.
Tampoco terminan de funcionar como autobiografia. El autor carece de interés por si mismo y sus vivencias tampoco lo justifican, es más la mayoría no dejan de ser anécdotas corrientes que le han sucedido a cualquiera, estan relatada de manera amena y con un trasfondo humorístico agradable pero no tronchante y son, en esencia, insustanciales.
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Finalmente tampoco funciona como relato de un tiempo, no creo que sea el propósito, la etapa de Major como presidente no está en el top de las más interesantes de la historia de Gran Bretaña, ni el autor tiene un escalpelo en el teclado para diseccionar la sociedad britanica con la que tampoco parece demasiado interesado en interaccionar si excluimos sus capas altas.
Pese ello la lectura, repito, es amena, a trazos agradable, amable en general y la simpatía que despierta Gonzalez como narrador (¿a quien le puede caer mal este tipo?) compensa la falta de interés de los contenidos. Es una buena lectura cuando uno no tiene la cabeza para mucho.

El peor sin duda es Historias del Calcio, aunque haya que decir en su favor que es una recopilación de columnas de encargo. Muchas de ellas están pegadas a la jornada de fútbol y por tanto hoy están más que caducas, por otro lado las anécdotas y las intrahistorias del calcio se repiten y la misma anécdota sirve para condimentar varias columnas. Una labor de selección y edición no habría venido mal, aunque quizá se consideró que el consumidor de un libro de fútbol no es muy mirado para esas cosillas.

Finalmente Memorias liquidas relata la vida profesional de Gonzalez. El relato es de nuevo ameno con alguna chispilla por uno y otro lado y recuerdos a los amiguetes. Encontramos a un periodista barcelones a quien una investigación sobre banca catalana (con pujol hemos topado) cierra las puertas de los medios catalanes pero al mismo tiempo se las abre a El país, y asistimos al auge y caída del imperio prisa con darth cebriander a la cabeza. Un relato común al de otros grandes periodistas rebotados de prisa y ajuste de cuentas pendientes, que se lee con cierto interés como retrato de una época y de una generación, la de Cebrian, que debió ser el motor del cambio y terminaron siendo lastre.

Written by Anónimo

enero 11, 2018 at 10:50 pm

El temor de un hombre sabio – Rothfuss

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Seguimos con las aventuras de Kvothe el intrépido. Como ya señalé respecto al primer volumen la cosa se me había quedado muy a medias. El nombre del viento era una novela correcta de aventuras de corte fantástico y que servía poco mas que para crear expectativas, generar hype como dirían los youtubers o, en lenguaje mas bajo, cebar la marrana en torno a un personaje que pecaba de sobrado. Cara a decidir si convenía proseguir la lectura o no decidí hacer una búsqueda de opiniones y raro era la que bajaba del 7, siendo la media el notable alto tirando a sobresaliente (los blogs de gente que lee este genero son menos generosos). La cosa por tanto estaba entre lo que anticipaba y las opiniones del populacho. Inclinó la balanza el hecho de que me escocería más perderme un buen libro (no digamos una buena saga) que perder el tiempo leyendo una obra mediocre. La vida tampoco hay que vividla a tope todos los días que diantres.

Por desgracia las aventuras del polifacético personaje siguen por los mismos derroteros a nivel narrativo. Tiene sus ventajas, por ejemplo, es el libro perfecto para la sala de espera de un dentista. Puedes leer unos capítulos cuando te haces un empaste, dejarlo, y volver dentro de varios meses a hacerte otro y retomar la lectura poniéndote al día en dos párrafos sin tener la sensación de haberte perdido nada en absoluto. Quien dice dentista dice metro o autobus. Nada que ver con el esfuerzo a que somete R.R. Martin a sus lectores, ¿donde quedó este tipo al que le perdí la pista dos libros atrás? ¿este no era el primo hermano por parte de padre de la hija del que se casó con la de invernalia?.

Narrativamente es igualmente lineal y falto de sorpresas, no hay muertos en el armario ni los trucos habituales que el genero ha importado de la narrativa policíaca como hay varios en juego de tronos o harry potter por mencionar dos muy conocidos. Recordemos el momento Hodor por ejemplo, cuando llega el lector no puede por menos que decir, este gordo hijo de puta lleva guardando esto desde hace varios libros (o temporadas), al mismo tiempo nos relamemos pensando en como sera la traca final (que tal esa como creador de expectativas mas allá de adelantar las proezas del personaje?). Harry Potter era también modélico en ese aspecto. En los últimos capítulos el puzzle se ordenaba y encontrábamos sentido a todas las piezas que la autora habia ido desperdigando, igual que en los últimos libros aun le sacaba partido (algo ad hoc hay que reconocer) a elementos que llevaban ahí desde el principio. Nada de esto hay en la historia de Kvothe. La estructura es de personaje al que le pasan aventuras, sin que de la impresión de que haya relación o necesarias para el avance de la historia central (que avanza lo justo), en ultima instancia solo sirven para seguir engordando la reputación del protagonista que invariablemente sale airoso demostrando sus habilidades varias o su fortuna.

En este segundo volumen el autor por ejemplo recupera un juicio civil por uso indebido de magia (familiar?), juicio que el protagonista supera pero que sin embargo, nos enteramos, le crea mala fama en la universidad. Un profesor con el que no habla nunca le hace un aparte y le indica la conveniencia de tomarse unas vacaciones, en el capitulo siguiente un noble amigo suyo, así casualmente, le pregunta si estaría interesado en un mezenazgo con otro noble muy rico que vive en la otra punta del pais, y para allá que se va. El único sentido vital del protagonista era la universidad, pero basta que un profesor le insinué lo conveniente del descanso para que el protagonista salga en busca de nuevas aventuras, suena gratuito y lo es. Una vez allí a Kvothe le harán falta dos telediarios para hacerse el amo del cotarro y tres para toparse con Denna (la enamorada) que también casualmente ha recorrido medio mundo. Por si fuesen pocas sus dotes es capaz de hacer de Cirano para el noble y encandilarle a una de las damas mas demandadas de la corte, y eso que no solo no ha tocado pelo, es que ni a catado pecho ni dado un mal beso. No conoce mujer pero es capaz de hacer que una presa mayor caiga rendida ante su mecenas. Ole por Kvothe.
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Los personajes siguen dibujados con los mismos trazos. No hay evolución ni hay nada parecido. Denna sigue siendo bella y esquiva, los profesores amigos o enemigos y los compinches leales y tal, y los malos, en particular el ser sobrenatural que acabó con su familia bastante cacas, al punto de ser incapaz de plantar batalla con un ejercito al grupetto mercenario que Kvothe liderará en una de sus aventuras, escaso bagaje para un ser milenario de supurante maldad e ignotos poderes.

Llegados a este punto esta claro que la opinión de la gente, o de la gente que deja opiniones en internet sobre lo que lee vale una mierda (el lector medio). El libro y la saga tienen cosas buenas (sino seria insufrible), es una lectura fácil de seguir, generalmente apacible (hasta cuando ese adjetivo sea deseable para este tipo de literatura) y tiene elementos conseguidos como la magia que ya no es cosa genética como lo era en Potter sino que tiene que ver con una mezcla de química y estudio. El entorno esta conseguido y el autor consigue mantener el interés justo. Algunos episodios están bien (aunque el esquema se repita tanto que mata la sorpresa, si Kvothe va a un pueblo a aprender artes marciales sabemos que lo hará bien, que habrá una prueba que superara, que al final lo aceptaran como suyo y querrán que se quede…). Otros episodios como el de la fata pecan de falta de originalidad (por no decir que es mas viejo que la tos, poco original y aquí incluso absurdo). Pero no es suficiente como para convertirlo en una gran obra, mucho menos para codearse con las top del genero. La saga de Kvothe es literatura juvenil engordada, ni siquiera literatura juvenil de la buena, y pobre para el lector friki (juegan al rol por dios, si fuese gente de gustos simples jugarían a la oca).

La pregunta que puede suscitar sobre el salto de este tipo de libros a territorios comunes, ¿los leen los adultos porque no encuentran lecturas adultas que les entretengan, quiero decir, porque Knausgård en el fondo aburre soberanamente y es literatura para 3000 personas como dice Olmos o porque el lector ha renunciado a madurar y sigue anclado en la literatura que le hacia disfrutar cuando era joven?. No son excluyentes ciertamente, pero sin duda explican como la literatura de género ha saltado al mainstream generando buenas acogidas. El público popular demanda ficción en vena, está claro, pero no quieren aguantar las paranoias de nadie ni que nadie les recuerde lo perra o compleja que es la vida con ninguna excusa y de paso, que tampoco se lo hagan muy complicado.

Written by Anónimo

agosto 29, 2017 at 10:40 pm

Patria – Fernando Aramburu

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El vil asesinato de Miguel Angel Blanco del que se cumple estos días el aniversario terminó por quitar de la sociedad vasca la venda del miedo y/o la ceguera que los sostenía. ETA aparecía desnuda tal como era, un grupo de paletos que mataban por inercia, porque no sabían hacer otra cosa y que no pintaban nada en ningún propósito de sociedad. Cuando programas de humor tipo Vaya Semanita comenzaron a hacer humor con la banda se certificó lo que se sabía en la calle, que estaban finiquitados, algo que incluso ellos terminaron por entender aunque les llevara su tiempo, después de todo la banda se nutria del matón de la clase, no del listo.

ETA dejó un reguero de sufrimiento inútil, pero poca ficción. El tema en si no admite muchas dobles interpretaciones, la banda era un depósito de descerebrados violentos que encontraron en el nacionalismo cerril cobertura para dar rienda suelta a su desviación y en diversas instituciones el armazón logístico para mantenerlo: los chavales que ahora acaban en hermano mayor en el país vasco en los 80 se hacían abertzales y encima les aplaudían. Eso, en ficción, no da para mucho. Además como buenos paranoicos siempre mostraron un celo bastante concienzudo para todo lo que les aludiese, no dudando en amenazar de manera directa o indirecta a cualquiera que trabajase sobre ellos y no proyectara la imagen deformada que de si mismos tenían, igual que amenazaban a periodistas o políticos no afines. El resultado, un puñado de películas (Los días contados, Yoyes) rodadas entre veladas y no veladas amenazas, no muchos mas libros y poco más, poco reflejo considerando el espacio mediático ocupado.

Una vez ETA cesó su actividad criminal, era cuestión de tiempo que llegase la avalancha, de la que Patria, el pelotazo editorial de la temporada puede considerarse una avanzadilla. Viendo lo sucedido con la guerra civil me temo que el tema apestara en no mucho.

Vamos con Patria. Lo primero que llama la atención es un estilo bastante molesto. Esta bien eso de la frase corta y contundente, pero aquí parece que la frase, más que corta o concisa, ha sido recortada. A veces uno se detiene con la sensación de que se ha comido varias silabas. El siguiente elemento molesto es el uso de ese lenguaje coloquial. Cinco horas con Mario puede haber sido una de las obras mas dañinas para la literatura en español. El intento de buscar la cercanía a través de la coloquialidad es arriesgado, la distancia entre lo autentico y lo caricaturesco es pequeña y no todos los escritores son Delibes. Aramburu desde luego no lo es. El uso del lenguaje de Aramburu es pobre, y rara vez creíble.
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Pasado el trago del estilo, que en varias paginas deja de molestar (igual que el pie de uno termina por olvidarse de la china que se le metió en el zapato si no hay oportunidad de descalzarse), nos encontramos con las protagonistas. Dos señoras de cierta edad que en un tiempo pasado fueron amigas muy cercanas y que siguieron vidas paralelas hasta que ETA se cruzó en su camino y ahora no se pueden ni ver. Una es viuda de un empresario asesinado en un atentado y otra madre de un etarra que cumple condena en el puerto de Santa María. El planteamiento a priori nos acerca mas a una sesión de sobremesa de Antena 3 que a algo mas ambicioso y efectivamente anticipa lo que viene, sucesión de directos al hígado: Por si no fuese suficiente esa declaración de intenciones, la familias la completan por el lado de la madre del etarra una hija parapléjica enamoriscada en tiempos del hijo de la otra, un medico con problemas de alcohol entre otros, todos miembros a su vez de familias desestructuradas se imagina uno que por el tema de marras. Si, falta el niño ciego al que le han robado el canario y puesto un calcetín relleno en su lugar.

Los personajes son planos, simplones, carentes de sorpresas y desarrollo. De su planicie se deriva que muchas situaciones se tengan que resolver por el derrepentismo. Clave es la conversión de la madre del etarra al batasunismo. Una semana las dos amigas pasean por Donostia comiéndose unas porras y hablando de sus cosas y escapan de una manifa con la que se cruzan. A la siguiente la madre del etarra en el mismo escenario le dice a la amiga que se unan a la manifestación. De repente es batasuna, ha tomado partido por el hijo, deduce la sagaz futura viuda. En realidad todo sucede así, el empresario asesinado es bueno de regalar chuches a los demás, el hijo etarra es un matón de libro que acaba siendo malote (vale, esto es plausible). En general el desarrollo de tramas y personajes hace que uno busque el perfil del autor para cerciorarse que tiene mas de veinte años y aquí no estoy exagerando, yo lo hice y lo digo sin exagerar, el libro tiene esa edad mental, incluso menos.

Otro factor molesto es el uso del flashback, igualmente, al mas puro estilo drama de sobremesa telecinquero. La madre etarra mira una pulsera y le teletransporta la historia de la pulsera, quien no esta viendo el plano de la protagonista mirando al infinito?, después del periodo de gracia, por estas y otras razones, la sucesión de facepalms es continua y cada vez mas frecuente hasta el facelpalm final.

Como podemos suponer si hemos llegado hasta aquí Patria no es el libro definitivo sobre ETA, (no diré conflicto, era una panda de asesinos patéticos), no es ETA nació en un seminario, ni cuenta mucho de ETA, ni descubre nada sobre sus efectos en el país vasco o las victimas. Ni siquiera es un libro donde ETA juegue un papel clave. Podríamos sustituir el atentado por un atropello a un ciclista por un conductor borracho y aparte de unas cuantas decenas de paginas la cosa podría tirar igual. Patria es un drama marujil que podría firmar cualquier reportero televisivo (que parece padecen fiebre literaria) y que, al igual que hicieron tantos políticos miserables durante décadas, sacan rédito del la truculencia etarra sin el menor rebozo.

Patria es víscera, marujeo, melodrama barato y cartón piedra (lo que posiblemente explique el pelotazo comercial). Espero que no marque el camino de lo que se avecina, aunque para ser sinceros dudo que sea una tendencia que me vaya a atrapar. Lo peor de Patria es que alguien piense que le ha ayudado a comprender mas lo sucedido durante ese periodo oscuro. Tendrá que comenzar por desaprender lo aprendido si el interés es genuino.

Written by Anónimo

julio 5, 2017 at 9:58 pm

Formas de volver a casa – Alejandro Zambra

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Con el paso del tiempo uno desarrolla sus prejuicios lectores. Un prejuicio no es más que un atajo con el que tu cerebro, de naturaleza perezosa, trata de ahorrarse tener que procesar de algo donde reconoce patrones. Por ejemplo, si uno ha tenido malas experiencias con 5 pelirrojas, el cerebro desaconsejara probar con la sexta. Por supuesto la sexta puede ser el amor de tu vida, el cerebro no es adivino, solo da consejos basados en patrones anteriores.

Mis prejuicios lectores no son muchos, pero abarcan bastante. Por ejemplo, no leo zafonadas, no leo novela histórica, quemaría en una chimenea si tuviese cualquier novela de la guerra civil, y no leo literatura sudamericana contemporánea. Manías.
Mi opinión es que desde la segunda mitad del siglo pasado, con leer a los grandes nombres (Borges al que se puede colocar en cualquier espacio temporal, Cortazar, Garcia Marquez, Rulfo y cuatro más entre los que NO está Bolaño ni por asomo) es suficiente. Ello no es impedimento para que cada cierto tiempo la industria editorial insista en colocarnos al siguiente fenómeno editorial , la literatura sudamericana sigue teniendo predicamento, o igual simplemente tiene mercado.
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Leo a Zambra después de que un tuitero diga que con un libro suyo ha vuelto a esa costumbre tan entrañable de anotar frases o párrafos de un libro que nos gustan. Pienso que tengo un archivo lleno de citas en algún sitio, aunque imagino que esta en diskette y el formato word perfect, que chanaba mucho mas que el word, asi que creo que seria complicado recuperar aunque tampoco lo creo necesario. La trapera a la memoria ha hecho su efecto y me dispongo a leerlo, si uno no puede fiarse de un tuitero anónimo, en que mierda de mundo vivimos.

A las 10 paginas comprendo el error. Es la misma mierda de siempre. No se entienda mal, como puede esperarse está bien escrito y todo eso, solo que es la enésima revisión de los mismos lugares comunes, empeorado por el estigma de pertenecer a la generación nocilla mención a Chespirito incluida. Misterio de tres al cuarto que no pasa de malentendido, el peso de las dictaduras, narración a granel del bote de escritor sudamericano, lo mismo de siempre. Uno tiene la molesta sensación de estar tragando comida masticada por otro. No hay sabores nuevos, no hay una voz propia ni sorpresas, todos los trucos son de dominio público y desde hace tiempo. Es literatura tributo, apañada, con buen dominio del escenario pero copiada y deudora de un universo cerrado y demasiado reconocible.

Al menos es breve.

Written by Anónimo

mayo 11, 2017 at 9:23 pm

Adaptar la Torre Oscura

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El señor de los anillos ha llegado a la cultura popular en una sucesión de oleadas desde el momento en que se publicara. Su influencia, directa o meramente conceptual es clara en la mayoría de las sagas fantásticas publicadas desde la segunda mitad del siglo XX, desde el Gormengast (opuesto) a las Crónicas de hielo y fuego. Es difícil, sino imposible, encontrar autores que trabajen la fantasía que no se hayan visto tentados a emular a Tolkien saga al canto.

Una de estas oleadas golpeó la cultura popular americana de los 70. Un joven Stephen King, aún lejos del autor que vendería hasta catálogos del wallmart con su firma, decidió crear su saga. Tenía un propósito y un poema seminal, Childe Roland a la Torre Oscura llegó, del autor Robert Browning. solo faltaba todo lo demás. Tolkien no quería caer en la emulación y volver a sacar de la chistera elfos, magos y hadas, y en la búsqueda estaba cuando frente a una pantalla de cine el Eastwood de Sergio leone se le apareció como Conan aquella noche de tormenta a Robert E Howard para decirle, Stephen, yo soy la épica americana.

Ese es el origen de la Torre oscura, un batiburrillo de ideas en torno a un eje central: el personaje totémico en busca de la torre oscura. El proyecto, ambicioso, sobrepasaba las capacidades (y necesidades económicas) del joven King y se fue dilatando en el tiempo mientras otras obras tomaban prioridad. Los cuatro primeros volúmenes se reparten en 20 años y están trufados de influencias de lo más diverso, el señor de los anillos, la leyenda artúrica, el mundo de Oz, el spaghetti western… pero, también y en lo que pasó de ser una broma interna a ser algo principal, referencias al resto de la obra de King. La torre paso a ser la constante, una obra que vertebra el resto de su producción, algo que no esta claro que fuese inicialmente pensado asi pero que terminó siendo un deleite de los King adictos rastreando cruces.
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El proyecto nunca tuvo un desarrollo muy fluido, fluido su modo, ya que el autor es conocido por su prolijidad, los primeros libros, los buenos, los genuinos,se espaciaron en el tiempo ademas por otro motivo admitido por King, no saber por donde tirar. Una camioneta en su camino (o al revés) aceleraría el final, en apenas un par de años King llevaría por fin a Roland a la torre huyendo del miedo a la pelona. Esta premura afectó a la narración, todo es más heterogéneo, desordenado, a veces gratuito, forzado, menos madurado y en definitiva, peor,aunque preferible a la alternativa de dejarla inconclusa.

Adaptar la Torre oscura al cine hubiese sido imposible hace unas décadas, cuando aun imperaba el criterio narrativo en la industria. Por definición incluye todo lo que una productora debe odiar, saltos temporales, diálogos políticamente incorrectos, mundos paralelos, personajes de otras obras, flashbacks tan largos como un libro y ni siquiera es una de las obras mas conocidas o mejor vendidas del autor (es mas, parece una obra destinada a ser un chiste interno con el fan). Nadie hubiese adaptado la Torre Oscura y la prueba es que nadie lo hizo. Solo hay una razón que se me ocurre para haberlo hecho, y es la desesperada búsqueda de franquicias para explotar por el hollywood actual, que comienza ver como el cine de spiderman acusa agotamiento.

Aquí entramos en los dilemas de cualquier adaptación. A ese respecto no soy un talibán de la fidelidad, me basta con que una adaptación o bien respete el espíritu de la obra sin hacer concesiones gratuitas, o bien sea una reinterpretanción tan cojonuda que supere la obra original. Ejemplo de adaptación que respeta con fidelidad el original y lo engrandece, El nombre de la rosa. Ejemplo de adaptación que tira por otro camino pero que respeta la esencia (intrigas palaciegas y espadas), Juego de Tronos, Ejemplo de adaptación que no respeta el original pero que es una obra maestra en si misma, El resplandor. Ejemplo de concesiones idiotas y gratuitas, poner a Blanca Portillo como Bocanegra (vale, toda la película es un mojon). Cine o televisión son caminos narrativos diferentes a los libros, y hay limitaciones que no existen en un texto. Por ejemplo, contratar mas temporadas a Ciarán Hinds es mas caro que contratar por mas temporadas a Kristofer Hivju

Por lo inadaptable de una saga tan bastarda y poco consistente hasta el lector más optimista de la Torre esperaría licencias narrativas, y puesto que al único actor capaz de interpretar a Roland se le ha pasado el arroz hace décadas igualmente la decepción con la elección era anticipable. Del trailer recién estrenado se puede decir que las perspectivas más nefastas se ven confirmadas. Elba, uno de los mejores actores del momento, no tiene nada que ver con el pistolero, con su hieratismo, con la nobleza impertérrita de un hombre encadenado a una obsesión debe desprender. El mundo de la torre tiene mas que ver con el escenario de la ultima aventura de los X men que con el de las novelas. Queda ver si, y seria una sorpresa, la nueva torre presenta algo diferente a la original, de no ser así, habrá que preguntarse si le merecía la pena a King vender su alma por unas perras o si tanta era el ansia de llevar la torre a la pantalla aunque eso sea la torre.

Written by Anónimo

mayo 9, 2017 at 9:58 pm