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Korea iii, Busan y Gyeongju

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Busan es la segunda ciudad más grande del país. Se llega tras ¾ horas en el k-rail, la versión koreana del ave, menos elegante, más robusta pero de velocidades similares. Busan es una ciudad de mar, de nuevo de grandes dimensiones y sucesión incesante de rascacielos. Nos alojamos en Heundae, a mi juicio un error, al tratarse de una versión extendida de los infiernos que podemos encontrar en el levante español. Afortunadamente no era temporada alta, y pasamos allí el tiempo justo, ya que lo utilizamos como base para visitar los alrededores.
Puente de Gwangandaegyo

Cosas que ver en Busan:

Mercado de Jagalchi, uno de los más grandes mercados de pescado de Korea y por tanto un paraíso para invidentes salidorros.
Busan International Film Festival:Centro donde se celebra uno de los más imporantes festivales de cine asiáticos.
Cosas que no ver, Shinsegae, según el Guiness el centro comercial más grande del mundo. En gramatica parda, un corte inglés lleno de esteroides. Nada interesante y una absoluta pérdida de tiempo.
Lamentablemente para hacer las visitas culturales en Busan hay que considerar que pillan unas bastante lejos de otras, se puede ir en metro hasta Tongdosa, pero a pesar de tener solo 4 líneas de metro nos llevó hora y algo llegar hasta alli.

Templo de Tongdosa
  Conjunto de templos en Yangsan. Se puede ir andando desde el metro o en taxi, lo mejor, taxi subida, patas bajada.
Templo de Haedong Yonggungsa, Quizá una de las visitas estrella de la excursión, templo budista situado al lado de la costa entre rocas y con bonitas vistas. Se llega, o nosotros llegamos, en bus desde Heundae aunque supongo que hay buses desde toda korea. Un bus muy gracioso con sus cortinas de visillo.

Como digo Busan es una ciudad costera, las playas principales son Gwangalli y Heundae, si has estado en Benidorm no te pierdes nada a no ser que seas un fan de las playas. En Heundae está en acuario, también plagado de sitios de descanso, masajes, spas y relax (En particular recuerdo el Anabel Lee, donde conocí a una cor…bueno, eso no viene a cuento)

Importante, como buena ciudad costera lo que encontraremos mayormente es marisco y pescado. No preocuparse. Los precios son baratos, dos raciones de pulpo con sus cervezas y no recuerdo que más no llegó a los 15 euros. Eso sí, hay que tener una cosa en cuenta. A medida que te alejas de Seul la cantidad de información en inglés disminuye. Hay que señalar que hay puestos de información turística, pero preguntar a la gente ya es una aventura, o no saben inglés o son demasiado tímidos para hacerlo, eso sí todos mostraron gran humor y ganas de ayudar.

Gyeongju

Gyeongju es una de las ciudades con más historia de Corea y visita obligada sobre todo desde Busan. Cosas para ver

Tumuli Park, un parque de túmulos, o como decimos ahora, tumbas. Se puede visitar por dentro, pero teníamos el tiempo pegado al culo.

Anapji Pond : Parque real, se puede visitar de noche y está todo iluminado. Justo al lado hay un parque de flores de loto y con las hamburguesas traídas del takeshi castle

Templo de Bunhwangsa

Templo de Bulguksa: sitio imprescindible con dos pagodas muy majas (una de ellas en construcción), también se llega en autobús desde Gyeongju. Lamentablemente coincidimos con una o varias excursiones de colegiales que poca gracia le hacían a los monjes dicho sea de paso. Desde el templo de Bulguksa se puede subir a

Seokguram Grotto : Otra de las estrellas de la visita, un templo de piedra excavado en la roca. Alberga el buda de Grotto. Hay dos opciones, subir en motor o subir a pata desde Bulguksa. Obviamente elegimos la kamikaze, un par de kilómetros de ascensión que si bien discurría por bellos parajes no deja de ser cansado.

Otros puntos de interés, Gwoereung Tomb, Museo Nacional de Gyeongju .

Conclusiones de Busan y vuelta a occidente

Como dije establecer la base de operaciones en Heundae, salvo que estemos buscando masajes o relax, y por relax hablo de putas, es un error. Me parece mucho más recomendable ir directamente a Gyeongju (no sé si llega el tren desde Seul), un sitio más tranquilo, menos poblado y con más puntos de interés, desconozco si Busan tuvo alguna vez encanto, pero ahora mismo salvo el templo de Haedong Yonggungsa el resto me decepcionó bastante.

Reflexiones finales.

Korea satisface las expectativas que una visita a un país asiático puede esperar, megaciudades ultra modernas repletas de pantallas despachando publicidad con sabor oriental en los sitios más insospechados entreveradas de palacios y templos dónde aún se encuentra el regusto del sabor oriental. Particularmente no soy fan de las ciudades grandes, ni siquiera un fanático del arte oriental y en ocasiones me disgustaron los atentados urbanísticos a cualquier sentido estético que sean imaginables.

Por suerte o por desgracia, nuestro punto de vista es occidental y ese baremo nos guía a la hora de interpretar lo que vemos. Como tal, hay aspectos en los cuales Korea es un horror, un paisaje que puede encontrarse en futuros distópicos, o en las peores interpretaciones de los desmanes urbanísticos mediterráneos. En otros aspectos, Korea ofrece lugares de indudable gran belleza y encanto que tal vez no ha sido del todo convenientemente respetado. Una de las cosas más chocantes, al menos para mí, es ver como el respeto ancestral que aún tenemos instalado en nuestro subconsciente sobre el respeto a la naturaleza (si atentas contra la naturaleza, ella se vuelve contra ti), allí es una broma, no es que la naturaleza haya sido domesticada, es que ha sido exterminada y hasta los montes han sido “urbanizados” (prácticamente no queda fauna en estado salvaje, puesto que los hábitats han sido finiquitados.

Los koreanos son una gente afable y amigable, ciertamente y fuera de Seul pocos saben o se atreven a hablar inglés, aunque hay que decir que todos mostraron su disposición a ayudar. Curiosamente no fueron pocas las ocasiones en que advertí fotos furtivas, incluso en un supermercado, una mujer metió las narices sin ningún rebozo en el carro a ver que llevábamos para nuestra sorpresa.

A mejorar, claramente, el idioma, pese a las olimpiadas del 88, y salvo en el metro, es difícil encontrar señalizaciones en inglés, lo que unido a la dificultad del koreano complica tareas básicas para desplazarse como tomar un autobús o pedir en un restaurante.

Otro aspecto negativo es la obligatoriedad de pago en la mayoría de los puntos de interés, algunos justificadas, otras no tanto.

En resumen, y pese a estos puntos, una visita recomendable, sin duda un choque cultural y un lugar perfecto para visitar otro de los mundos contenidos en este.

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Written by Anónimo

noviembre 6, 2012 a 10:08 pm

Publicado en actualidad, viajes

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