Lo que más me gusta es salir corriendo

Blog trepidante

El temor de un hombre sabio – Rothfuss

with one comment

Seguimos con las aventuras de Kvothe el intrépido. Como ya señalé respecto al primer volumen la cosa se me había quedado muy a medias. El nombre del viento era una novela correcta de aventuras de corte fantástico y que servía poco mas que para crear expectativas, generar hype como dirían los youtubers o, en lenguaje mas bajo, cebar la marrana en torno a un personaje que pecaba de sobrado. Cara a decidir si convenía proseguir la lectura o no decidí hacer una búsqueda de opiniones y raro era la que bajaba del 7, siendo la media el notable alto tirando a sobresaliente (los blogs de gente que lee este genero son menos generosos). La cosa por tanto estaba entre lo que anticipaba y las opiniones del populacho. Inclinó la balanza el hecho de que me escocería más perderme un buen libro (no digamos una buena saga) que perder el tiempo leyendo una obra mediocre. La vida tampoco hay que vividla a tope todos los días que diantres.

Por desgracia las aventuras del polifacético personaje siguen por los mismos derroteros a nivel narrativo. Tiene sus ventajas, por ejemplo, es el libro perfecto para la sala de espera de un dentista. Puedes leer unos capítulos cuando te haces un empaste, dejarlo, y volver dentro de varios meses a hacerte otro y retomar la lectura poniéndote al día en dos párrafos sin tener la sensación de haberte perdido nada en absoluto. Quien dice dentista dice metro o autobus. Nada que ver con el esfuerzo a que somete R.R. Martin a sus lectores, ¿donde quedó este tipo al que le perdí la pista dos libros atrás? ¿este no era el primo hermano por parte de padre de la hija del que se casó con la de invernalia?.

Narrativamente es igualmente lineal y falto de sorpresas, no hay muertos en el armario ni los trucos habituales que el genero ha importado de la narrativa policíaca como hay varios en juego de tronos o harry potter por mencionar dos muy conocidos. Recordemos el momento Hodor por ejemplo, cuando llega el lector no puede por menos que decir, este gordo hijo de puta lleva guardando esto desde hace varios libros (o temporadas), al mismo tiempo nos relamemos pensando en como sera la traca final (que tal esa como creador de expectativas mas allá de adelantar las proezas del personaje?). Harry Potter era también modélico en ese aspecto. En los últimos capítulos el puzzle se ordenaba y encontrábamos sentido a todas las piezas que la autora habia ido desperdigando, igual que en los últimos libros aun le sacaba partido (algo ad hoc hay que reconocer) a elementos que llevaban ahí desde el principio. Nada de esto hay en la historia de Kvothe. La estructura es de personaje al que le pasan aventuras, sin que de la impresión de que haya relación o necesarias para el avance de la historia central (que avanza lo justo), en ultima instancia solo sirven para seguir engordando la reputación del protagonista que invariablemente sale airoso demostrando sus habilidades varias o su fortuna.

En este segundo volumen el autor por ejemplo recupera un juicio civil por uso indebido de magia (familiar?), juicio que el protagonista supera pero que sin embargo, nos enteramos, le crea mala fama en la universidad. Un profesor con el que no habla nunca le hace un aparte y le indica la conveniencia de tomarse unas vacaciones, en el capitulo siguiente un noble amigo suyo, así casualmente, le pregunta si estaría interesado en un mezenazgo con otro noble muy rico que vive en la otra punta del pais, y para allá que se va. El único sentido vital del protagonista era la universidad, pero basta que un profesor le insinué lo conveniente del descanso para que el protagonista salga en busca de nuevas aventuras, suena gratuito y lo es. Una vez allí a Kvothe le harán falta dos telediarios para hacerse el amo del cotarro y tres para toparse con Denna (la enamorada) que también casualmente ha recorrido medio mundo. Por si fuesen pocas sus dotes es capaz de hacer de Cirano para el noble y encandilarle a una de las damas mas demandadas de la corte, y eso que no solo no ha tocado pelo, es que ni a catado pecho ni dado un mal beso. No conoce mujer pero es capaz de hacer que una presa mayor caiga rendida ante su mecenas. Ole por Kvothe.
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Los personajes siguen dibujados con los mismos trazos. No hay evolución ni hay nada parecido. Denna sigue siendo bella y esquiva, los profesores amigos o enemigos y los compinches leales y tal, y los malos, en particular el ser sobrenatural que acabó con su familia bastante cacas, al punto de ser incapaz de plantar batalla con un ejercito al grupetto mercenario que Kvothe liderará en una de sus aventuras, escaso bagaje para un ser milenario de supurante maldad e ignotos poderes.

Llegados a este punto esta claro que la opinión de la gente, o de la gente que deja opiniones en internet sobre lo que lee vale una mierda (el lector medio). El libro y la saga tienen cosas buenas (sino seria insufrible), es una lectura fácil de seguir, generalmente apacible (hasta cuando ese adjetivo sea deseable para este tipo de literatura) y tiene elementos conseguidos como la magia que ya no es cosa genética como lo era en Potter sino que tiene que ver con una mezcla de química y estudio. El entorno esta conseguido y el autor consigue mantener el interés justo. Algunos episodios están bien (aunque el esquema se repita tanto que mata la sorpresa, si Kvothe va a un pueblo a aprender artes marciales sabemos que lo hará bien, que habrá una prueba que superara, que al final lo aceptaran como suyo y querrán que se quede…). Otros episodios como el de la fata pecan de falta de originalidad (por no decir que es mas viejo que la tos, poco original y aquí incluso absurdo). Pero no es suficiente como para convertirlo en una gran obra, mucho menos para codearse con las top del genero. La saga de Kvothe es literatura juvenil engordada, ni siquiera literatura juvenil de la buena, y pobre para el lector friki (juegan al rol por dios, si fuese gente de gustos simples jugarían a la oca).

La pregunta que puede suscitar sobre el salto de este tipo de libros a territorios comunes, ¿los leen los adultos porque no encuentran lecturas adultas que les entretengan, quiero decir, porque Knausgård en el fondo aburre soberanamente y es literatura para 3000 personas como dice Olmos o porque el lector ha renunciado a madurar y sigue anclado en la literatura que le hacia disfrutar cuando era joven?. No son excluyentes ciertamente, pero sin duda explican como la literatura de género ha saltado al mainstream generando buenas acogidas. El público popular demanda ficción en vena, está claro, pero no quieren aguantar las paranoias de nadie ni que nadie les recuerde lo perra o compleja que es la vida con ninguna excusa y de paso, que tampoco se lo hagan muy complicado.

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Written by Anónimo

agosto 29, 2017 at 10:40 pm

Yo no soy Barcelona

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Una de las coletillas frecuentes tras los atentados en Europa,  lindando con el rancio fact, era alabar a los servicios de inteligencia por conseguir que España no se hubiese unido a la lista de países atacados por el terror islámico gracias a la experiencia adquirida durante el 11M. La amenaza sin embargo era inequivoca y considerando el fanatismo envuelto en la voluntad de atentar y la economía de los medios que precisan se aceptaba como cuestión de tiempo que un atentado de este tipo se produjera.

Mi interpretación de por que España ha tardado tanto tal vez no sea popular. Creo que no atentaron antes porque pensaron que en dos días nos habríamos olvidado de victimas y verdugos y estaríamos metidos en el bucle perpetuo que nos aqueja y que hace que todo sea un plató de un debate de la sexta. En dos días, reflexionaron, estarán diciendo que policía regional desoyó que indicaciones, o que político no quiso poner bolardos, o habrán encontrado una teoría conspirativa, y para eso no atenta uno. El objetivo del terrorismo es que se hable de ello, no servir de excusa para que se enzarcen en broncas domesticas. Por suerte mi teoría no encuentra refrendo en la realidad.

Aparte de las soluciones de cuñao al problema (ese que parecía tan modoso ahora es Santiago Matamoros reencarnado llamando a cerrar España mientras tu primo vegetariano insiste que el islam es una religión de paz y de concordia y amenaza con convertirse) solo se me ocurre una cosa que Europa en este caso puede hacer frente a la barbarie, y es ser fiel a sus principios. Pero fiel de verdad, no solo de predicarlos y presumir, sino de cumplirlos.

Europa debe apostar por el laicismo, la cultura, la justicia, la educación, la separación de los poderes, la transparencia, la igualdad de oportunidades, la democracia pero con todas las consecuencias. Y Europa debe de dejar de hacer negocio con quienes no respeten esos principios. Solo de esa manera podremos llegar a ser un modelo de sociedad, un modelo respetable. No es sencillo, ni es inmediato, ni tal vez ni siquiera plausible. Pero es lo único que se me ocurre. No se puede criticar el burka y luego poner patas arriba una ciudad para que desfilen tus santos, no es coherente. Y no se pueden dar lecciones democráticas y que luego el partido en el poder sea la banda de Ali Baba (no pun intended) y sus cuarenta ladrones. Así es imposible dar ejemplo. Occidente debe ser Occidente, como la mujer del Cesar debe ser casta y ademas parecerlo.
Postureo-on
Por lo demás el guión fue el habitual. Violencia, caos, desconocimiento, goteo de victimas e historias particulares y condena, calcado a Manchester, Londres, Paris o Niza, peligrosamente rutinario. Me rechinan los lemas he de reconocer. Yo no soy Barcelona, ni Londres ni Niza (ni Cambrills, nadie quiso ser Cambrills), porque los terroristas no atacan Barcelona, Londres o Paris, ni al UK, ni a España ni a Francia. El terrorista ataca lo que su mente enferma identifica como infiel, y tanto le da que sea de Teruel o de Murcia mientras la logística lo permita. Obviamente busca repercusión y en Barcelona hay mas focos que en Sepulveda, pero nada mas.

No es una guerra territorial, ni hace falta recordar que Barcelona, Londres o Paris son grandes ciudades, multiculturales, abierta e interesantes y llenas de gente chachi. La cosa llego hasta el empalago, que si que las Ramblas están muy bien, que me lo pasaba muy bien cuando era niño, la cantidad de personajes pintorescos que la poblaban, en fin, barra libre para el desbarre nostálgico sensiblero de saldo, la calle sigue en su sitio, las victimas no. Ademas uno podría pensar que si no lo fuesen se merecerían ser atacadas, y no. Las reivindicaciones de este tipo me parecen innecesarias, pesadas, miopes y me parecen que loan mas al que las escribe que a quien ha sufrido la tragedia. No es momento para el postureo ni para que nos cuenten sus mierdas.

Otro lema equivocado es el de yo no tengo miedo. No hablo de que haya que vivir con miedo, pero me da que un poco de conciencia global no viene mal. Nos olvidamos que lo que denominamos Occidente no es mas que una burbuja que no representa la realidad. Lo que para nosotros es un hecho traumático en otros sitios es algo cotidiano, y lo que es peor, nuestra parcela, en comparación, es minoritaria. No se trata de tener miedo, se trata de saber que fuera hay Morlocks, muchos, y con dientes.

En el plano doméstico la manifestación del fin de semana fue la constatación de una desagradable realidad. Vivimos en una sociedad enferma. Hemos perdido los límites y van a ser complicados de recuperar. Mientras que en las manifestaciones en europa no vimos a nadie con ganas de ir a reivindicar lo suyo, ya fuese el convenio del carbón o el sueldo mínimo de las asistentas del hogar, el independentismo aprovechó la ocasión para hacerse unas fotos majas o pitar al rey. Hay que estar muy enfermo para llevar una bandera a una manifestación de duelo, del color que sea y con el numero de franjas que sean y se coloquen donde se coloquen. Es una manifestación de dolor y solidaridad con las víctimas, o vas a unirte al dolor de las familias o no vas, parece sencillo de entender, pero hoy hay quien lo defiende como un derecho a la libertad de expresión o incluso como campaña mediática del centralismo. Absurdos y ridículos todos, unos provocando, otros justificando, otros azuzando. Querer construir una sociedad de la mano de estos putos enfermos incapaces de respetar el dolor de las victimas es garantía de que nada sano puede salir de ahí, esa por otro lado es la esperanza de quienes vemos el secesionismo como una estupidez. En manos de gente con algo de sesera hoy ya se habrían largado..

Written by Anónimo

agosto 29, 2017 at 10:29 pm

Senectud

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Una de las cosas más jodidas que tiene que afrontar el varón ante la llegada de la senectud es el temor a saber que descubrirá la bajada de defensas que conlleva la perdida de flujo testosteronal. Con la acumulación de años y el agotamiento de la testosterona el pelo nos ralea (o blanquea), los músculos se aflojan, la grasa se acumula y las construcciones que nos mantenían dentro de lo respetable se debilitan.

Ejemplos recientes tenemos varios. Por ejemplo, al rey emérito a partir de cierto punto le importó tres cojones llevarse a su rubia concubina princesa (lo de princesa al menos de bote) a saraos oficiales, o irse a cazar elefantes pese a ser presidente de honor de la WWF) o Berlusconi y su bunga bunga pride. Julio Iglesias por ejemplo, esta a un paso de pasar de recibir demandas de paternidad a ponérselas él mismo a media españa y pedir que incluyan su semen en la lista de sustancias milagrosas junto con las lagrimas de unicornio mientras que Vargas Llosa se pasea como el quinceañero que ha conseguido convencer a la cachonda de la clase para acompañarle al baile de egresados aunque la cachonda de marras, hoy por hoy, pegue más con un sarcófago al lado que con un ardoroso amante latino. Los años simplemente pesan mucho sobre las mascaras del varón. ¿Viejos verdes?, no, viejos a los que ya simplemente les importa un pito mostrarse verdes.

Otro ejemplo reciente es el del venerable Marias (ahora si, ya no volvemos a entrar al trapo). Toda la vida manteniendo un perfil de intelectual modosito y ahora nos damos cuenta de que llevaba a un Jimenez Losantos dentro que al ser liberado ha salido arrasando como un alien en una convención de naturistas veganos. En la ultima entrevista al hilo de la polémica generada por su articulo sobre Gloria Fuertes el bueno de Javier nos indica que, por mucho que en su momento aspirase a ser italiano o ingles (de clase alta) basta rascar un poco para descubrir la pura cepa ibérica, y es que en lugar de matizar o aclarar su postura lo único que hace es entonar el sostenella y no enmendalla.

En primer lugar lo que hace Javier frente a la polémica es ignorarla. Reconoce (o presume) de carecer de correo electrónico, internet, ordenador o teléfonos modernos y, en consecuencia, conocimiento de polémicas digitales. Dejó de escribir en pluma porque apenas se matan gansos con esos fines y dejó el caballo porque lo pone todo perdido con sus boñigas, pero después de la máquina de escribir (mecánica) toda innovación es fruto de la intervención del maligno. Lo malo para él es que ignorar una realidad no la anula y por otro lado, puede que un día le den el nobel (se lo han dado a Dylan en esa lotería cualquiera tiene boletos) y se lo pierda por no revisar su bandeja de entrada en lugar de estar esperando en la ventana a que llegue una paloma torcaz.
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Seguidamente Javier recuerda que hace poco escribió un artículo sobre el despilfarro en el departamento de defensa que no generó ninguna polémica. Por el respeto residual que hacia el conservamos no nos detendremos en explicarle porque una opinión sensata basada en hechos constatables no genera polémica mientras que una que incluye un ataque gratuito e innecesario si.

Finalmente Javier se corona recurriendo a la argumentación estúpida por excelencia, y que consiste justificarse uno con el argumento de es que yo soy así (yo soy asi de impertinente dice, desde los 80 dice reafirmando su pollaviejismo). Lo endeble de esa argumentación se observa de manera sencilla si sustituimos las acciones a justificar por alguna más bestia, por ejemplo. Vera, es que a mi me gusta patearle el culo a maricones en los parques de tres a cinco, pero oiga, no me lo afee, yo es que soy así. La justificación es tan burda que cuesta pensar que no haya escrito un artículo de los suyos para denunciarla. Cuando entona con frecuencia el es que yo soy muy así, uno puede completar la frase en su cabeza con un así de gilipollas eres, sin miedo a equivocarse demasiado.

Marias nos viene a verificar lo jodido que es para el varón el tema de envejecer, toda una vida trabajando en una imagen para que el chocheo te la mande a la mierda en tres desbarres. Eso o que presenta novela en breve lo que no sabría decir si es incluso peor.

Written by Anónimo

julio 10, 2017 at 10:07 pm

Patria – Fernando Aramburu

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El vil asesinato de Miguel Angel Blanco del que se cumple estos días el aniversario terminó por quitar de la sociedad vasca la venda del miedo y/o la ceguera que los sostenía. ETA aparecía desnuda tal como era, un grupo de paletos que mataban por inercia, porque no sabían hacer otra cosa y que no pintaban nada en ningún propósito de sociedad. Cuando programas de humor tipo Vaya Semanita comenzaron a hacer humor con la banda se certificó lo que se sabía en la calle, que estaban finiquitados, algo que incluso ellos terminaron por entender aunque les llevara su tiempo, después de todo la banda se nutria del matón de la clase, no del listo.

ETA dejó un reguero de sufrimiento inútil, pero poca ficción. El tema en si no admite muchas dobles interpretaciones, la banda era un depósito de descerebrados violentos que encontraron en el nacionalismo cerril cobertura para dar rienda suelta a su desviación y en diversas instituciones el armazón logístico para mantenerlo: los chavales que ahora acaban en hermano mayor en el país vasco en los 80 se hacían abertzales y encima les aplaudían. Eso, en ficción, no da para mucho. Además como buenos paranoicos siempre mostraron un celo bastante concienzudo para todo lo que les aludiese, no dudando en amenazar de manera directa o indirecta a cualquiera que trabajase sobre ellos y no proyectara la imagen deformada que de si mismos tenían, igual que amenazaban a periodistas o políticos no afines. El resultado, un puñado de películas (Los días contados, Yoyes) rodadas entre veladas y no veladas amenazas, no muchos mas libros y poco más, poco reflejo considerando el espacio mediático ocupado.

Una vez ETA cesó su actividad criminal, era cuestión de tiempo que llegase la avalancha, de la que Patria, el pelotazo editorial de la temporada puede considerarse una avanzadilla. Viendo lo sucedido con la guerra civil me temo que el tema apestara en no mucho.

Vamos con Patria. Lo primero que llama la atención es un estilo bastante molesto. Esta bien eso de la frase corta y contundente, pero aquí parece que la frase, más que corta o concisa, ha sido recortada. A veces uno se detiene con la sensación de que se ha comido varias silabas. El siguiente elemento molesto es el uso de ese lenguaje coloquial. Cinco horas con Mario puede haber sido una de las obras mas dañinas para la literatura en español. El intento de buscar la cercanía a través de la coloquialidad es arriesgado, la distancia entre lo autentico y lo caricaturesco es pequeña y no todos los escritores son Delibes. Aramburu desde luego no lo es. El uso del lenguaje de Aramburu es pobre, y rara vez creíble.
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Pasado el trago del estilo, que en varias paginas deja de molestar (igual que el pie de uno termina por olvidarse de la china que se le metió en el zapato si no hay oportunidad de descalzarse), nos encontramos con las protagonistas. Dos señoras de cierta edad que en un tiempo pasado fueron amigas muy cercanas y que siguieron vidas paralelas hasta que ETA se cruzó en su camino y ahora no se pueden ni ver. Una es viuda de un empresario asesinado en un atentado y otra madre de un etarra que cumple condena en el puerto de Santa María. El planteamiento a priori nos acerca mas a una sesión de sobremesa de Antena 3 que a algo mas ambicioso y efectivamente anticipa lo que viene, sucesión de directos al hígado: Por si no fuese suficiente esa declaración de intenciones, la familias la completan por el lado de la madre del etarra una hija parapléjica enamoriscada en tiempos del hijo de la otra, un medico con problemas de alcohol entre otros, todos miembros a su vez de familias desestructuradas se imagina uno que por el tema de marras. Si, falta el niño ciego al que le han robado el canario y puesto un calcetín relleno en su lugar.

Los personajes son planos, simplones, carentes de sorpresas y desarrollo. De su planicie se deriva que muchas situaciones se tengan que resolver por el derrepentismo. Clave es la conversión de la madre del etarra al batasunismo. Una semana las dos amigas pasean por Donostia comiéndose unas porras y hablando de sus cosas y escapan de una manifa con la que se cruzan. A la siguiente la madre del etarra en el mismo escenario le dice a la amiga que se unan a la manifestación. De repente es batasuna, ha tomado partido por el hijo, deduce la sagaz futura viuda. En realidad todo sucede así, el empresario asesinado es bueno de regalar chuches a los demás, el hijo etarra es un matón de libro que acaba siendo malote (vale, esto es plausible). En general el desarrollo de tramas y personajes hace que uno busque el perfil del autor para cerciorarse que tiene mas de veinte años y aquí no estoy exagerando, yo lo hice y lo digo sin exagerar, el libro tiene esa edad mental, incluso menos.

Otro factor molesto es el uso del flashback, igualmente, al mas puro estilo drama de sobremesa telecinquero. La madre etarra mira una pulsera y le teletransporta la historia de la pulsera, quien no esta viendo el plano de la protagonista mirando al infinito?, después del periodo de gracia, por estas y otras razones, la sucesión de facepalms es continua y cada vez mas frecuente hasta el facelpalm final.

Como podemos suponer si hemos llegado hasta aquí Patria no es el libro definitivo sobre ETA, (no diré conflicto, era una panda de asesinos patéticos), no es ETA nació en un seminario, ni cuenta mucho de ETA, ni descubre nada sobre sus efectos en el país vasco o las victimas. Ni siquiera es un libro donde ETA juegue un papel clave. Podríamos sustituir el atentado por un atropello a un ciclista por un conductor borracho y aparte de unas cuantas decenas de paginas la cosa podría tirar igual. Patria es un drama marujil que podría firmar cualquier reportero televisivo (que parece padecen fiebre literaria) y que, al igual que hicieron tantos políticos miserables durante décadas, sacan rédito del la truculencia etarra sin el menor rebozo.

Patria es víscera, marujeo, melodrama barato y cartón piedra (lo que posiblemente explique el pelotazo comercial). Espero que no marque el camino de lo que se avecina, aunque para ser sinceros dudo que sea una tendencia que me vaya a atrapar. Lo peor de Patria es que alguien piense que le ha ayudado a comprender mas lo sucedido durante ese periodo oscuro. Tendrá que comenzar por desaprender lo aprendido si el interés es genuino.

Written by Anónimo

julio 5, 2017 at 9:58 pm

El pollavieja

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Las compuestas estan dejandonos en los últimos tiempos los neologismos más entretenidos, al menos más contundentes que los que exportamos del inglés tipo selfie o similares. El ultimo de los creadores de pagafanta, gafapasta, follaamigo, o viejoven (este ultimo en contracción) es el de pollavieja, neologismo de difícil rastreo en sus orígenes pero bastante preciso que, aunque con comienzos tímidos, va poco a poco instalándose en el lenguaje cotidiano

Considerando marginales los casos de personas cuyo miembro viril tiene una edad diferente al resto del cuerpo, parece evidente que el de pollavieja alude a la edad del interfecto. Edad mental, más que biológica, y es que el pollavieja es un tipo de rancio sistema operativo.

El pollavieja defiende, básicamente, el estado actual de las cosas, por cuanto ha sido testigo de su formación, en la que a veces ha participado. Habiendo pollas de por medio, esta claro que hablamos de un ejemplar varón, de edad media alta y posición aventajada (cuando no privilegiada), para el que a grandes rasgos, el sistema actual funciona y como ha venido haciendo durante las ultimas décadas. España es una e indivisible, las autonomías es una solución razonable, el bipartidismo es garante de democracia, la monarquía un valor estable y elemento de seguridad para el ciudadano y Europa el estado natural de las cosas. Un pollavieja, por tanto, mas aya de lo que defienda, se caracteriza por una resistencia enfermiza al cambio, las cosas estan bien tal y como son, y lo demás son experimentos para los que esta la gaseosa aunque se muestre esforzado en negar esta resistencia.
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De esto hay quien deduce que el termino es meramente político, pero su éxito reside en que va mas allá. El gayerismo esta bien, si no se hace ostentación, el feminismo igual, mientras se haga de manera discreta, en casa de uno. El polla vieja opina, aunque mas que opina sienta cátedra pues suya es la voz de la equidistancia y la moderación, al pollavieja le gusta el consenso, concretamente acerca de lo sensato de su opinión. El habitat natural del pollavieja es un debate sosegado, debate que, tras horas interminables no debe conducir a ninguna conclusión útil, porque todo esta bien como esta, o era mejor como estaba.

El estado natural del pollavieja deducimos es la nostalgia, la juventud no es tan batalladora o idealista como lo fue la suya, consecuencia de que lo han tenido muy fácil, mas fácil que ellos, la música, el cine, la literatura, la ropa, los coches… las mujeres, que me dicen de las mujeres, pues que le vamos a decir sr. Pollavieja, ya no hay mujeres como las de antes. Pollaviejas ahora, supongo, se nos vienen a la cabeza varios famosos y otros algo menos, uno de sus textos fundacionales podría ser el reciente articulo de Navalon sobre los milenials (articulo que se viene escribiendo desde los tiempos de Socrates) aunque imagino que cualquier articulo de alguno de los pollaviejas que pensamos puede valer.

Finalmente el pollavieja en la familia es el suegro, como tal no recomienda vinos (eso es territorio del cuñado, como mucho dará o quitara razón con lacónicos gestos, el área de domino del pollavieja es el whiskey, el caro en particular. Despidamonos del pollavieja con un articulo fenomenal de Joaquin Reyes dedicado a uno que en realidad podría ser todos.

Written by Anónimo

julio 3, 2017 at 10:22 pm

El nombre del viento – Patrick Rothfuss

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Lo bueno de vivir en un país sin verano es que uno no tiene que aplazar las lecturas veraniegas, ya saben, lecturas ligeras de quita y pon que enganchen lo suyo y no recalienten la cabeza. Las puede leer perfectamente en diciembre, marzo o incluso en julio, esperar no merece la pena.

El nombre del viento es una novela de Patrick Rothfuss relativamente reciente, 2007, que nos trae la historia de Kvothe, también llamado Kvothe el Sin Sangre, Kvothe el Arcano y Kvothe el Asesino de Reyes, un tipo que se las sabe todas en una sociedad de corte medieval y que leo por aparecer en casi todos los rankings recientes de mejores obras de fantasía medieval (genero ligero, poco nutritivo y que se puede leer a trompicones, en el autobús o mientras esta uno en una sala de espera)

¿Esta justificada tan buena fama?, ¿se puede codear con Juego de Tronos, Harry Potter o incluso el señor de los anillos?, ¿hasta donde llega la hype y donde la realidad?.
Pues bien, no, no es la polla en vinagre, de hecho ni siquiera es fluida o yo no la comencé a leer con fluidez hasta que el personaje llega a la Universidad (pocas veces llega a provocar un ritmo de lectura trepidante), y eso debe andar por un tercio de un libro de unas 700 paginas lo que debe ser un pecado para este tipo de obras. Eso no quiere decir que sea malo o pobre de solemnidad, algo que habrá que decidir cuando se cierre la trilogía, pero al menos el primer volumen se dedica casi en exclusiva a generar expectación y la cosa es algo rutinaria.
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Vayamos por el principio, Kvothe es un muchacho que viaja con una troupe de feriantes de la cual su padre es el jefe (claro). Allí conoce a un arcanista que pronto repara en la inusual inteligencia del zagal y le va enseñando cosillas (y por cosillas no me refiero a la pilila u otras guarrerias). La vida es apacible yendo de pueblo en pueblo ofreciendo su arte hasta que un dia, tras despistarse por ir a coger setas, vuelve y encuentra que su troupe ha sido asesinada al completo por unos seres misteriosos. Solo en el mundo, Kvothe comienza sus aventuras en una nueva realidad más adversa y menos amable donde, como podemos suponer, no querrá dejar las cosas así como así y buscara vengarse. Para consumar su venganza lo primero que hará, lean atentos jóvenes ninis, es no descuidar su formación y hasta ahí justo llega este primer volumen, hasta sus primeros ciclos en la universidad.

El entorno esta bastante bien conseguido, de hecho puede ser lo mas conseguido, y el elemento sobrenatural, disfrazado de pseudo conocimiento arcano no chirría. El personaje central es algo cargante, tan pronto deslumbra a los profesores con su descomunal inteligencia, que atrae a la cachonda de la novela con su desbordante ingenio. Igual hace gala de su dominio de sus artes escénicas de su habilidad para el canto o para obnubilar a un publico exigente con su dominio del laúd que pierde el sentido invocando a las fuerzas de la naturaleza sin aprendizaje previo. Tal vez se haya pasado de sobradete con el muchacho, se puede criticar, algo que redunda en la empatia que puede generar en el lector o en la tensión de las tramas (al final se sale con la suya)

El libro no va de momentos épicos o batallas legendarias, no es El señor de los anillos, ni Juego de tronos (al menos de momento). Tal vez y pese a que los fanáticos del libro se ponen de uñas la referencia mas cercana (sin ser sospechosamente parecidos) sea Harry Potter. Hay magia (arcana en este caso), el personaje esta marcado por el asesinato de sus padres a manos de un ente malvado del que busca venganza, va a una escuela de magos/arcanos donde es un pauper y sobrevive a base de ingenio, despierta simpatías y antipatías entre el profesorado por sus capacidades, tiene un antagonista de entorno acomodado que envida la popularidad que genera, posee habilidades que desconoce o no controla (Harry hablaba parsel y este convoca al viento) y por su puesto, por torcidas que sean las cosas, las circunstancias se alinean siempre para salir airoso, a veces también con 50 puntos a favor de Gryffindor en el último minuto. No diré que hay copia ni inspiración, pero indudablemente en este primer volumen hay más de un lugar común.

Tal vez la diferencia más significativa es que Harry es un adolescente y la historia se cuenta desde el punto de vista adolescente y la historia de Kvothe la cuenta un señor mayor que regente una taberna (con una memoria prodigiosa, es capaz de recordar lo que paga por una manzana 30 años después), por lo demás tampoco creo que el publico objetivo sea muy diferente, es decir, no veo ningún inconveniente para que un chaval de 12 años no pueda leer este libro, no hay tetas, ni sangre, ni va a generar reflexiones que puedan escaparse de la mente de un crió de esa edad.

En conclusión, un libro de entretenimiento que puede estar lastrado por lo lo intocable del personaje principal, por que los personajes rara vez se salgan de la planicie (los malos malos, la heroína es esquiva y por supuesto guapa a rabiar) y por que las tramas tienden a ser tan previsibles como un culebrón sudamericano. Salvo por el elitismo propio del lector de este genero (lo que es mainstream deja de ser cool) y que el autor consiga superar las altas expectativas que va generando dudo que sea una obra cumbre del genero, aunque si una disfrutable si uno no exige mucho. Recomendable sobre todo para quienes gusten de la sensación de hacer un mohin y decir que el libro molaba mas cuando hagan una adaptación en forma de serie o cine con un Kovthe de genero femenino o albino, que es lo que se lleva ahora.

Written by Anónimo

julio 3, 2017 at 10:09 pm

Cuando la araña maulla

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Cuando la marca que gastas de galletas o chocolatinas o cualquier otro producto anuncia que va a cambiar el envoltorio de sus productos, lo recomendable es comprobar que el cambio no haya supuesto un adelgazamiento de la chicha. Suele ser uno de los trucos más viejos del libro, el paquete tiene otro diseño, ocupa lo mismo, pero se han perdido 100 gr por el camino sin reducción de coste asociada.

Los periódicos no son otra cosa que productos, y también la metieron doblada cambiando información por opinión. La multiplicación de medios, la disminución de los ingresos tanto por venta como por inserción publicitaria y la conveniencia están detrás de la explosión de la opinión, como el aceite de palma, es tan barata y tan versátil que cuesta encontrar productos que no lo incluyan.

La ventaja de opinión ya se ha comentado, es maleable, flexible y puedes contratar a tus amigos. Por ejemplo, si eres el jefe de la redacción y un poco culé al día siguiente de que el Madrid gane la copa de Europa puedes decirle a otro culé que hable de que los triunfos deportivos no ocultan el perfil mafiosillo de Florentino. Si, estas admitiendo y recogiendo el hecho noticiable y no se te puede acusar de faltar a la verdad, pero lo haces para darle el enfoque que te sale del cipote, que es lo que cuenta, todo ello a costes bajos. Además la opinión fideliza mas que la monda y lironda realidad, el lector entra a leer a quien le cae bien (que viene a ser el que piensa como el) o al que repudia (lo contrario) mientras que la información pura y dura es eso, información, incolora, insabora e insípida.

Esta profusión ha traído una cierta democratización al asunto. No hay tanto personaje con opiniones reseñables como para llenar todo, por eso aparecen perfiles de todo tipo, desde presentadores de televisión a músicos ni siquiera de primera fila, como las narices sobra decir, todo el mundo tiene una. Si antes competían gentes ilustres que salvo excepciones sonadas procuraban no pisarse la manguera, ahora se pone a competir a profesionales consagrados con advenedizos o gente de perfiles mucho menos nobles sin que los primeros necesariamente ganen, muchas veces ni tienen opiniones más interesantes o ni siquiera se expresan mejor.

Otro efecto derivado es la necesidad de llamar la atención. Ahora, a diferencia de cuando eramos analógicos, no basta con ser Don Fulano, ganador del premio literario de la piruleta, para que la gente te haga caso. Ahora puedes publicar algo y comprobar en poco tiempo el grado de respuesta y si no interesas, no interesas, puedes tener un curriculum florido, pero si no generas clicks tarde o temprano tendrá consecuencias, ya no hay barra libre para la disciplente intrascendencia.

Una de las herramientas para el opinador attention whore que ya comentamos es el sostrismo, es decir, la gañanada con efecto, que no deja de ser una forma de la provocación. Otra forma de provocación igual de fácil es meterse con colectivos de tradición beligerante, de los que sabes que van a responder y que van a encontrar otros opinadores que entren al trapo para montar un circo mediático con tuiters para arriba y para abajo de defensores y atacantes. Para lograr alboroto solo hay que meterse con feministas, gays, amigos de los animales, veganos o atentar contra la razón y defender que las vacunas generan autismo si a uno no le importa exponerse como idiota en el proceso.
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Lo importante es que cuanto mas activos sean los grupos a quienes pisar el juanete mejor. Por supuesto uno no puede caer en el insulto simple, debe exponer, de manera más o menos razonable, una postura que admite como políticamente incorrecta, pero fundamentada. Incluso la opinión puede ser perfectamente valida y cierta, pero entonces para lograr el efecto hay que seleccionar el momento en el que lanzarla antes de sentarse y disfrutar de la algarabía generada en medios y redes, que, al igual que la lucha libre, o las riñas de telecinco, no dejan de ser ficción, carecen del menor efecto en el mundo real y que solo sirven para mantenernos en estado de permanente cabreo inofensivo (distrayéndonos eso si de otras cuestiones de mas enjundia).

Un ejemplo lo tenemos esta semana con Marias, a quien se le ve ultimamente bajando demasiado al lodo como para pensar que son torpezas casuales y que parece querer apropiarse de otro termino de moda, pollavieja cuestionando la calidad literaria de Gloria Fuertes. En primer lugar no existe un baremo preciso para medir la valía literaria de nadie, menos aún si hablamos de poetas por lo que cualquier intento de rebatir estará condenado a ser inútil. Pero estoy de acuerdo en que Gloria Fuertes no jugaba en la liga de Miguel Hermandez o Rosalia de Castro. Mi argumento es simple, si hay una cosa jodida de ocultar, menos en un personaje público aunque se escude en una caricatura, es el talento: si Gloria Fuertes hubiera sido la polla en la poesía (observese mi poderío literario), simplemente nos habríamos enterado. La búsqueda de talento literario en gente insospechada es un deporte tan practicado que se ha llegado a encontrar en alguno que ni lo había olfateado.

Por tanto coincido con Marias, nadie le hizo luz de gas por su condición de mujer o lesbiana o ambas. Pero que eso me parezca evidente, no quiere decir que me parezca relevante, quiero decir, ¿cual es la necesidad de señalarlo? ¿que gana diciendo Marias que Fuertes era una poeta de segunda?, ¿tanto le escuecen los halagos que esta recibiendo en su centenario? ¿Se imaginan a Cristiano Ronaldo diciendo que Carmelo era un futbolista mediocre?, e hilamos más fino, ¿cual es la necesidad de opinar sobre ello en un clima de feminismo enfurecido que el mismo ha atizado y en la semana del orgullo gay?, y en las respuestas a esas preguntas todo queda clarificado, el sabrá si es mero entretenimiento mezquino o la cosa le sale a cuenta.

Written by Anónimo

junio 26, 2017 at 10:18 pm