
Muerte a intervalos - Jose Saramago
Febrero 28, 2008Existe dentro de la leyenda que rodea a la literatura una llamada la maldicion del nobel. Segun esta, un autor premiado con tan ansiado galardon deja de producir buenas novelas. Esta leyenda es cierta parcialmente a mi entender (y a mi leer pues ni he leido a todos los nobel ni pienso hacerlo). Pero dentro de lo que he leido, mi opinion es que muchos autores ya habian dejado lo mejor de sus carreras anyos antes de recibir el premio, y otros bajaron su valoracion cuando el publico general paso a leerlos como noveles de literatura. (Cuando uno lee algo de un nobel o ve una pelicula de 8 oscars sus expectativas son mas altas)
En el caso de Saramago (Cela creo que tb habia pasado su mejor etapa tiempo atras del viaje a Estocolmo) es especialmente palmario. Ya habia comenzado el declive, pero desde entonces y desde que se ha convertido en una de las conciencias del mundo mundial, la calidad de su produccion ha bajado en picado. El Saramago que me gustaba era el de El anyo de la muerte de Ricardo Reis, Alzados del suelo, Ensayo de la ceguera, El cerco de Lisboa etcetc. pero desde la Balsa de Piedra (incluido), Saramago es una mala copia de si mismo.
En La muerte a intervalos, ademas, se plasma otra de las fobias del escritor, la de la idea feliz, o la gran idea. Esa idea que pasa por la cabeza como un universo de posibilidades y de caminos sobre los que profundizar pero que a la hora de pasarla al papel se queda en 10 o 20 paginas. Generalmente este tipo de ideas felices se quedan en la papelera, Saramago en cambio, decidio darle una oportunidad.
El punto de partida es que un dia, en un pais incierto (aunque podria ser un Portugal monarquico), la muerte deja de actuar. Como es de preveer, al principio todos tan felices, pero despues de un tiempo la poblacion se enfrenta al inconveniente que supone tener o anticipar una masa de poblacion inactiva y envejecida hasta que finalmente la muerte vuelve al trabajo un poco por aclamacion popular. Eso es la mitad de la novela. La otras 120 paginas (aprox), cuando la idea original se ha consumido, son un desesperado intento por alargar el chicle. La muerte decide conceder una semana de preaviso a los infortunados, que tp aceptan bien la noticia, y ya en el tramo final, es un tango a dos entre la muerte, una mujer de mediana edad y un musico al que no es capaz de matar. Si, es cierto, el punto de llegada no se corresponde con el de partida y si, es cierto, las conclusiones a las que llega Saramago son a las que llegas tu pensando sobre el asunto y dando un paseo, que la muerte es necesaria y que es parte de la vida y que la sociedad actual se empenya en negarla y blablabla.
Se agradece en todo caso, que el total no pase de las 250 paginas, pero alguien tiene que decirlo. La caverna, el hombre duplicado, el ensayo sobre la lucidez, son soberanas patranyas que adolecen de lo mismo, de pretenciosidad, de falsa profundidaz, de sabor a sermon postcapitalista, alguno de los cuales no pude ni siquiera acabar. Una idea feliz no hace un libro sino que a veces se lo come. Vamos Jose, sabemos que puedes hacerlo mejor.