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Julian Barnes - Alfred y George

Diciembre 2, 2007

Tengo pocas normas en cuanto a la lectura se refiere. Una de estas pocas normas es: si el libro está protagonizado por una figura histórica, ya sea científico, novelista, artista o su puta madre, dejo inmediatamente el libro en su sitio original como si tenerlo en la mano causara dolorosas descargas eléctricas de 20.000 voltios. No voy a dar una lista, pero a bote pronto recuerdo libros de Voltaire, Woolf, Balzac etcetc. Hay muchos motivos, uno es que generalmente la presencia de un protagonista ‘estrella’ oculta deficits narrativos. Otro es que se suelen pasar la realidad histórica por el ojete, y que por tanto puede dar una visión distorsionada del personaje. Otra más es que me parece un reclamo facilón.

Como todas las reglas contiene excepción. Una de ellas (de las pocas) es Julian Barnes. Julian Barnes saltó a la palestra con ‘El loro de Flaubert’, una muy buena novela del todo recomendable y con unas cuantas novelas más ha pasado a conformar parte de la vanguardia de la escritura inglesa (los ingleses tienen una vanguardia literaria digna de esa etiqueta). George Edalji es un oscuro y mediocre abogado inglés de origen hindú que es acusado y condenado por unas misteriosas agresiones a animales, Alfred, en cambio, es Sir Arthur Conan-Doyle, su reverso, un popular y aclamado escritor en la cima de su popularidad. Las circunstancias personales de Conan-Doyle hacen que se interese por el caso de Edalji y emplee su tiempo en desfacer el entuerto.

Esta confluencia de personajes está narrado con un estilo acerado, poco propenso a los desmanes narrativos, muy ajustado a la realidad o como menciona el autor a los datos históricos (actas, cartas etc,etc). Defectos: me interesa mucho más el caso de George, que en ultima instancia sirvió de base para la creación de los tribunales de apelación en UK que el biopic de Conan-Doyle excesivamente centrado en su vida afectiva.

Para finalizar diré algo más de Barnes, es un autor que partiendo de unas premisas poco prometedoras es capaz de sacar resultados más que notables, demostrando que no es el punto de partida lo que determina la calidad e una obra.

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